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16 de agosto 2014 - 21:40

Mujer asesinada y expareja grave tras presunta pelea

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Una mujer policía murió y su pareja quedó internado con muerte cerebral, ambos por un tiro en la cabeza, tras una aparente discusión ocurrida en su casa de la localidad bonaerense de Castelli, y ahora la Policía investiga cuál de los dos le disparó al otro.

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Fuentes policiales y judiciales informaron que el hecho "es confuso" porque no hay testigos y ninguno de los dos tenía el arma en su mano cuando fueron hallados ensangrentados en el piso de su vivienda, ubicada en el cruce de Lavalle y Rivadavia, en Castelli, pequeña localidad situada a unos 30 kilómetros de la ciudad de Dolores.

El episodio fue descubierto cuando una vecina que pasaba por la zona escuchó las detonaciones y se comunicó con la comisaría local para denunciar lo que parecían ser balazos.

Según dijeron los voceros, cuando los policías ingresaron al lugar encontraron en el suelo y en medio de un charco de sangre a ambos integrantes de la pareja, identificados como la oficial Nadia Carmouze (29), quien cumplía funciones en la Policía Científica de Pinamar, y Sebastián Soler (30).

Los efectivos observaron que Carmouze ya había fallecido como consecuencia de un disparo en la cabeza, mientras que Soler también había recibido un tiro en el cráneo, pero aún presentaba signos vitales. El hombre fue trasladado de urgencia al hospital local Ramón Carrillo, donde los médicos de guardia constataron que había sufrido pérdida de masa encefálica y que tenía muerte cerebral, por lo que permanecía conectado a un respirador mecánico.

En tanto, en el lugar del hecho actuó personal de la Policía Científica de la Dirección Departamental de Investigaciones (DDI) Dolores que incautó la pistola reglamentaria de Carmouze hallada en el suelo y puso en marcha diversos peritajes que contribuyan a determinar lo ocurrido.

Es que por la posición en el suelo en la que quedaron el arma y los cuerpos, ninguno de los expertos pudo asegurar si Soler le disparó a su mujer para luego tratar de suicidarse, como sospecharon al encontrarlo vivo, o la situación fue al revés.

Una fuente judicial dijo a Télam que los peritos tenían previsto el levantamiento de huellas digitales en el arma utilizada y la realización del "dermotest" en las manos de ambos, estudio que busca rastros de deflagración de pólvora adherida a la piel.

Además de esas pruebas, que podrían determinar cuál de los dos disparó el arma, los expertos en balística estudiaban diversas variables que permitan determinar la posición y distancia de los cuerpos en el momento de accionar el arma.

Si bien las autoridades constataron que no existían denuncias por maltrato o violencia familiar, supieron por el testimonio de vecinos y allegados a la pareja que tanto Carmouze como Soler eran "muy celosos" y discutían habitualmente.

Por esa razón, la principal hipótesis de los pesquisas es que todo ocurrió en el marco de una pelea, cuando uno de los dos tomó el arma de la mujer, le efectuó un tiro al otro en el cráneo y luego se disparó a sí mismo con la intención de suicidarse.

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