5 de febrero 2007 - 00:00

Murió el abogado Héctor Masnatta

Héctor Masnatta
Héctor Masnatta
Héctor Masnatta se preciaba de pocas cosas en la vida, pero importantes e irrenunciables. Una la expresaba así: «Nunca litigué contra el Estado», una rareza para un constitucionalista de su talla pero que expresaba una escuela que lo diferenció de muchos. La otra, de haber sido discípulo en el colegio nacional de La Plata de Pedro Henríquez Ureña, Rafael Alberto Arrieta, Arturo Marasso y compañero de René Favaloro. Eso le enseñó a ser él mismo uno de esos maestros de quienes se desearía la eternidad, porque parecen irreemplazables.

Su legado tiene un valor primordial: fue el inspirador de sentencias que son históricas para el derecho argentino, como las que emitió la Corte Suprema en 1973-1976 sobre el pago de impuestos de las empresas multinacionales (caso Ford) o sobre la primacía de la jurisdicción de los tribunales por sobre los arbitrajes (caso Sargo).

Fino estratega, estuvo vinculado siempre al peronismo, en cuyos gobierno participó desde un rango técnico que nunca se identificó con la militancia ciega. A finales de los años 70 fue el abogado de Carlos Menem en el proceso de recuperación de los bienes incautados por la Conadep al entonces ex gobernador de La Rioja.

A finales de los años 80 fue inspirador principal de la reforma constitucional que acordaron peronistas y radicales bajo los gobiernos de Alfonsín (Nación) y Antonio Cafiero (provincia de Buenos Aires). Cuando los contenidos de esa reforma prosperaron (1994), Masnatta fue elegido convencional constituyente por la provincia de Buenos Aires. Intervino de manera decisiva en la comisión redactora de esa pieza y fue el estratega, por ejemplo, que resolvió la inclusión del llamado «núcleo de coincidencias básicas» en el reglamento de la convención. Con esa táctica, la sola aprobación del reglamento hacía forzoso el tratamiento de ese núcleo que era rechazado por parte de los convencionales. Fue un logro político del oficialismo que integraba, pero hoy se estudia el mecanismo como estrategia de negociación.

Fue el promotor del sistema de arbitraje para resolver cuestiones privadas y públicas, pero rechazó el extremo de privatización de los litigios que un sector de la academia propició en algunos casos, enarbolando los contenidos del caso Sargo, que impone la primacía de la jurisdicción de la Justicia por sobre los acuerdos privados. Ese antecedente se ha usado en los últimos años para anular polémicos arbitrajes, como el del caso Meller.

  • Logros

    También Masnatta peleó desde distintas posiciones por ese criterio de manera exitosa; como director del proceso de arbitraje -y luego como árbitro por la parte estatal- entre el país y sus socios del Paraguay en la empresa Yacyretá contra la constructora que reclamaba mayores costos por casi u$s 1.000 millones, logró que la Justicia argentina impusiese su jurisdicción por encima del tribunal arbitral, con facultades de revisar sus fallos si fueran contrarios a derecho.

    Ocupó pocos cargos públicos. Fue asesor del ministro de Educación Carlos Alconada Aramburú; consejero universitario en la embajada argentina en Roma en los años 90 con el gobierno Menem. Fue también bajo ese gobierno el primer presidente de la Auditoría General de la Nación, durante un período fundacional que le dio a ese ente un prestigio que aún conserva y que lo ha salvado del deteriorode la credibilidad del resto del sistema público.

    Acuñó rutinas de control del Estado y resignó la presidencia cuando la reforma de 1994 le dio ese cargo a la oposición y batalló por empresas públicas o mixtas que querían escapar a esos controles -como la YPF estatal o Yacyretá-. Votó como convencional constituyente el límite de edad para los jueces de la Corte en 75 años; no borró con el codo lo que había avalado: cuando le ofrecieron volver al alto tribunal, dijo que no.

    En los últimos años se desempeñó como abogado y árbitro en la empresa Yacyretá, responsabilidades que sumó a la de director en representación del Estado en la empresa Repsol YPF, cargos que desempeñó hasta el final.

  • Jurisprudencia

    Fue columnista de Ambito Financiero desde comienzos de la década de los años 90 hasta su muerte, y algunas de sus notas se constituyeron en formulaciones jurisprudenciales, como ocurrió -para dar un solo ejemplo- con el juicio a los responsables del asesinato de María Soledad Morales en Catamarca. El tribunal juzgador tomó medidas procesales para ese caso citando un artículoque había publicado este diario con la firma de Masnatta cuestionando la televisación del debate.

    Lúcido hasta el último día, fue consultado por el gobierno y la oposición en los más variados temas jurídicos, obras públicas y relaciones exteriores, y dedicó sus esfuerzos al conflicto de la Argentina con el Uruguay por las papeleras de Fray Bentos. Argumentó sobre la responsabilidad del gobierno de Montevideo en el origen del conflicto, sobre la protesta como una manifestación de derechos humanos con protección constitucional.

    Hombre del peronismo, gozaba del respeto de todos los sectores que han visto en él a un hombre que ha sido imprescindible en los debates políticos e institucionales de las últimas décadas. Construyóuna formidable cultura universal que unió con un instinto sobresaliente para el derecho y con un sentido del servicio público pocas veces también en hombres que alcanzaron magistraturas importantes: profesor universitario, juez nacional, miembro de la Corte Suprema de Justicia, convencional constituyente, auditor nacional de la Nación, árbitro en litigios internacionales claves para el país. Era de la raza de quienes regalan los libros que leen y de quienes cultivaron el humorismo como herramienta para conocer la realidad.

    Recordaba que de joven, mientras estudiaba Derecho, trabajó como visitador médico y descubrió la herramienta del chiste ocurrente, muchas veces sicalíptico, para mejorar las ventas. Desarrolló la habilidad para identificar la sabiduría que está detrás del humor y era un cazador y también distribuidor de historias. De su generación fue los primeros en desembarcar en Internet y usó ese medio para superar las dificultades que una salud podía imponer a su actividad intelectual y política.

    A mediodía de hoy serán cremados en Jardín de Paz los restos del abogado -así le gustaba que lo caracterizasen- Masnatta, quien falleció de un paro cardíaco en la madrugada de ayer en su casa de Punta del Este a los 86 años.

    Ignacio Zuleta
  • Te puede interesar