29 de septiembre 2015 - 23:21

Murió un suboficial de la Fuerza Aérea al chocar avión de guerra contra hangar

Un avión Fightinghawk A4-AR de la Fuerza Aérea Argentina chocó contra un hangar en la base aérea Villa Reynolds, provincia de San Luis, y falleció el mecánico que estaba en la cabina. El accidente ocurrió ayer al mediodía en vísperas de la asunción del nuevo comandante de adiestramiento y alistamiento, brigadier Roberto Andreasen, el jefe de los fierros aéreos, que toma el cargo el jueves próximo.

El cazabombardero matrícula C-933 iba a ser sometido a una inspección técnica en un sistema electrónico, operación a cargo del suboficial principal Luis Peñaloza. La maniobra de rutina que hace el inspector es rodar el avión hasta un lugar en la pista conocido como Punto Fijo, allí se efectúan todas las tareas técnicas que requieran contar con la turbina en funcionamiento.

Las primeras evaluaciones dicen que el inspector Peñaloza dio potencia (75 por ciento, según el procedimiento) para desplazar el avión hacia su posición de trabajo y, por razones que ahora investiga la Junta de Accidentes de la Fuerza Aérea, luego de poner en movimiento la aeronave no habría cortado la potencia.

El A4-AR continuó acelerado hasta embestir uno de los hangares del predio de Villa Reynolds, el impacto produjo graves lesiones al suboficial Peñaloza, que falleció a los pocos minutos en un centro asistencial. En la Fuerza Aérea no se tenía registro de un accidente de esta naturaleza.

El avión destruido era uno de los 36 Fightinghawks adquirió el país en 1994 a los Estados Unidos a un costo de 282 millones de dólares.

Fue la última compra importante de aeronaves de combate encarada por un Gobierno democrático, se concretó durante la gestión de Carlos Menem. Estos aviones fueron fabricados en 1979, eran la versión A-4M desarrollada exclusivamente para el cuerpo de Marines de los Estados Unidos. En la actualidad la fuerza cuenta con unos 4 o 5 aparatos en la línea de vuelo. La carencia de presupuesto para adquirir repuestos y las dificultades de encontrarlos en el mercado internacional, es un avión obsoleto, limitan la operatividad.

El último accidente de este tipo ocurrió en 2013, el A4-AR matrícula C-902 sufrió problemas técnicos y cayó desde unos 40 metros sobre una pista del aeropuerto de Santiago del Estero. Sus dos tripulantes lograron eyectarse antes de que el aparato chocara contra el suelo.

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