El trauma sufrido por la joven austríaca Natascha Kampusch, tras ser secuestrada a los 10 años cerca de Viena, es comparable al de las personas sometidas a tortura mediante el aislamiento, señaló ayer en Viena su psiquiatra, Max Friedrich.
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Friedrich, miembro del equipo responsable de tratar a Kampusch, recordó que hay amplios estudios sobre las consecuencias de ese tipo de tortura, y en especial de su efecto en niños y adolescentes.
Sin embargo, destacó que cada caso debe ser tratado en forma individual y rechazó dar más información sobre el diagnóstico de su paciente para no violar su derecho a la intimidad, que en su opinión ha colisionado en los últimos días con el interés público por el destino de la joven y el de la prensa por informar sobre el caso.
Además de conmocionar a la población austríaca, la historia de Natascha ha despertado amplio interés en otros países, tras salir a la luz que vivió más de ocho años en un sótano en las afueras de Viena, recluida por su supuesto captor, Wolfgang Priklopil, un técnico electricista que se suicidó pocas horas después de que ella huyó.
Actualmente, Kampusch mantiene una « postura distante» hacia sus parientes, si bien en los últimos días tuvo contactos telefónicos regulares con su madre. «No le será posible olvidar estos traumas, pero sí podrá aliviarlos y vivir con dignidad», afirmó Friedrich.
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