10 de octubre 2012 - 17:54

Nuevas bolsas: ¿responsabilidad empresaria o negocio de los supermercados?

Son más grandes y resistentes. ¿Son más ecólogicas  y caras de fabricar?
Son más grandes y resistentes. ¿Son más ecólogicas y caras de fabricar?
A horas de haber entrado en vigencia, la controversia rodea la nueva norma que obliga a los supermercados porteños a remplazar las tradicionales bolsas de plástico por otras de mayor tamaño, más resistentes, y en dos colores, verde y negro, que diferenciarán a los residuos secos de los húmedos.

Uno de los puntos centrales de la cuestión es la decisión de las cadenas comerciales de vender las nuevas bolsas a sus clientes, en 15 y 25 centavos según el tamaño. Ya que si bien el argumento principal es el mayor costo que las firmas deben afrontar para adquirirlas, no está claro que las flamantes bolsas tengan un precio superior a las tradicionales.

Aunque admitió no conocer en detalle sobre el costo de fabricación del producto, el vocero de la Cámara Argentina de Supermercados, Fernando Aguirre, aseveró a ámbito.com que lo que se cobra es "la diferencia entre las anteriores y las nuevas". Los empresarios del rubro tienen otra visión.

"Entiendo que si hasta ahora las regalaban y ahora las venden, es porque cobran ese costo. Son más caras por el gramaje y porque, en vez de ser blancas, son verdes y negras. De todas formas es un tema comercial y nadie debería meterse en esas cuestiones", profundizó. En su opinión, la "durísima" competencia que existe en el sector será la que defina. "De acá a un tiempo alguien puede empezar a venderlas más baratas, o regalarlas, y obtener una ventaja", graficó.

Existen antecedentes: hace dos años, en España, una de las cadenas mundiales más reconocidas intentó comercializar las bolsas, pero el aluvión de quejas de los consumidores terminó por prevalecer y volvió a entregarlas gratis, por lo que la historia podría repetirse en la Ciudad. Aunque todo está por verse, incluso la costumbre instalada de que sea el supermercado el que se ocupe de empaquetar la mercadería comprada.

"En el Interior no se usan más, la gente lleva la bolsa de tela. Incluso en la grandes ciudades cada vez son menos necesarias porque las compras grandes se hacen por delivery", asegura. A futuro las empresas podrían decidir el cese de la entrega de bolsas, ya que no hay ninguna disposición que obligue a hacerlo. "En la medida que sea una decisión que no afecte tanto a la gente se tomará", concluye.

Por lo pronto, pese a las quejas que pueden oírse por lo bajo entre las góndolas, la Dirección de Defensa del Consumidor porteña todavía no recibió ninguna denuncia al respecto.

Los números de las empresas del rubro están lejos del costo de $ 25 centavos. Según confían a este medio dos reconocidas fabricantes de bolsas, que proveen hace años a las grandes cadenas, las diferencias en el precio del nuevo modelo "ecológico" no son sustanciales. "Que sean verdes y negras no representan un costo mayor, porque son colores baratos en la industria, además hay que tener en cuenta que para las bolsas tradicionales también se usa un color: el blanco", aclara un empresario del sector.

"La bolsa de color tamaño grande, de 55 por 60 centímetros, con el gramaje de 20 micrones que estipula la ley, no puede costar más de 18 centavos, que si se trata de una cadena importante, que compra en gran cantidad, puede descender a 15", detalla. Teniendo en cuenta que podrían llegar a venderse unas 500 millones de bolsas, con un margen de 10 centavos en la venta por unidad, la ganancia rondaría los $ 50 millones. Por supuesto un negocio secundario para las finanzas de estos gigantes, pero dinero seguro y a diario, "plata cash" y, obviamente, sin ningún impedimento legal. Números excelentes para cualquier campaña que apunte a relacionarse con el prestigioso término "Responsabilidad Social Empresarial".


El "negocio verde"

Lo que todos están de acuerdo es con la buena intención de la reglamentación. "Es favorable, todo lo que tenga que ver con preservar el medio ambiente lo es", sostienen en la Cámara de Supermercados. La especialista en el tema en la organización ecologista Greenpeace, Lorena Pujo apoya la medida aunque deja en claro su limitado alcance.

La mayor ventaja de las nuevas bolsas es que permiten cargar hasta tres veces más de peso que las otras, por lo que se reducirá el consumo. Los cálculos más optimistas señalan que circulará cerca de la mitad de las más de 1.000 millones de bolsas que se entregan actualmente por año. Ese es el verdadero sentido "verde" de la ley, ya que en realidad las bolsas continúan siendo "no biodegradables", como las anteriores.

La biodegradación es el consumo de sustancias por parte de los microorganismos por lo que, para que la tarea les resulte sencilla, los materiales deben provenir de fuentes naturales. Se calcula que una bolsa no biodegradable tarda 150 años en ser asimilada por el medio ambiente. Las nuevas bolsas contienen una paradoja: aunque se usarán en menos cantidad, al ser más gruesas tardarán más en ser engullidas por la Tierra.

El plan, a futuro, es ir a un escenario de fabricación y utilización de bolsas biodegradables a gran escala. Pero la situación ideal consistiría en una concientización ciudadana que las hiciera innecesarias.

La ambientalista Pujo aclara que "si no hay recolección diferenciada separar los residuos no tiene sentido". Para ello, sería necesario que los contenedores verdes se expandan, desde el 30% actual, a la totalidad de los barrios porteños. Como están las cosas, según cifras de los rellenos sanitarios, una vez que la basura llega mezclada sólo se puede recuperar del 4 al 10% de los plásticos. Así que, por ahora, recomienda el sencillo pero poco arraigado hábito de "usar bolsas de tela".

Como otras veces, parecen coincidir en la iniciativa los intereses comerciales con los medioambientales, lo que no es contradictorio por otra parte. En los proyectos a largo plazo ambos suelen convivir de manera exitosa. Contrariamente a lo que a veces parece, producir y consumir de manera "sustentable" también genera réditos económicos. Sólo se trata de que unos y otros intereses estén presentes en su justa medida.

Dejá tu comentario

Te puede interesar