El nacimiento de una brillante estrella supernova fue observado por primera vez "en tiempo real" por medio de una explosión o relámpago gamma, insólitamente débil, acompañado de una ola de calor liberada por la estrella, según una serie de cuatro artículos publicada esta semana en la revista científica Nature.
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La primera observación de ese evento fue posible mediante el satélite para la astronomía a rayos gamma Swift, realizado por la NASA en colaboración con la Agencia Espacial Italiana (ASI) y el Consejo Británico para las Investigaciones de Astronomía y Física de las Partículas (PPARC).
El descubrimiento fue confirmado de inmediato por el Very Large Telescope (VLT) del European Southern Observatory (ESO).
Estuvieron a cargo de la coordinación de las investigaciones los científicos del Instituto Nacional de Astrofísica (INAF) Sergio Campana, del Observatorio de Brera, Elena Pian y Paolo Mazzali, del Observatorio de Trieste.
"Generalmente una supernova se vuelve observable, por su luminosidad, en un período que va de los 10 a los 20 días tras su nacimiento.
Esta vez, en cambio, la hemos visto apenas 200 segundos después del nacimiento", observó el responsable científico de la misión Swift para Italia, Guido Chincarini, astrónomo emérito del Observatorio INAF de Brera.
"Por primera vez asistimos a un evento tan raro prácticamente en directo", dijo Sergio Campana.
La sigla del relámpago gamma es GRB060218, por la fecha en que el satélite Swift la vio estallar, el 18 de febrero pasado.
Se trata de un fenómeno insólito y bastante tenue, tanto que los expertos prefieren definirlo "X-ray flash", como la toma que impresiona las placas cuando se hace una radiografía.
Sólo que quien lo generó fue la explosión de SN2006aj, una pequeña supernova en una galaxia relativamente cercana a la nuestra, a unos 440 millones de años luz.
Mediante el rápido sistema de enfoque del satélite Swift, basado en una tecnología militar secreta de la cual hasta los científicos saben poco o nada, el grupo de Campana pudo identificar de inmediato la supernova, y fue el primero en comprender la particularidad del fenómeno.
Sin embargo, todavía no había certeza de que la fuente de ese extraño flash hubiera sido una supernova, y faltaba la prueba definitiva.
"En ese momento entramos en juego nosotros -dijo Elena Pian- y decidimos activar el VLT para identificar la supernova subyacente".
Durante tres semanas el grupo de Pian siguió observando la supernova y recogiendo imágenes y espectros, hasta el 10 de marzo.
Finalmente los datos reunidos en el espacio por Swift y en tierra por el VLT pasaron a manos de Paolo Mazzali, experto en elaborar modelos matemáticos de supernovas.
Según Mazzali, relámpagos tan débiles podrían ser eventos muy comunes.
Pero queda por explicar cómo estrellas como la supernova recién nacida, con una pequeña masa, pueden producir fenómenos tan energéticos como los relámpagos gamma.
"Nuestra idea -explicó- es que la expulsión se produce gracias al campo magnético que rodea lo que queda de la supernova.
Un mecanismo físico, por lo tanto, completamente distinto de los relámpagos gamma tradicionales".
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