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22 de noviembre 2012 - 20:58

Ordenan devolverle bienes al exnovio, menos el perro

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La Justicia cordobesa determinó que, salvo un perro, una joven deberá restituir a su expareja los bienes muebles que el primero había llevado al departamento que ambos compartieron durante los siete años (entre 1999 y 2006) que duró la relación de hecho.

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La decisión fue adoptada por la Cámara 1ª de Apelaciones en lo Civil y Comercial de Río Cuarto, ciudad ubicada a 216 kilómetros de la capital cordobesa, que concluyó que la mujer no logró probar que había formado una sociedad de hecho con su exnovio que obligara a dividir bienes, ni tampoco que este le hubiera donado los objetos.

En la resolución, el vocal Julio Benjamín Ávalos esgrimió que "no puede considerarse que los bienes, aportados como mobiliario del departamento en que habitaban las partes mientras duró la relación, integraran un patrimonio común".

Aunque reconoció que se avecinan reformas legislativas, el magistrado aclaró que, según el derecho vigente en Argentina, el concubinato "no puede asimilarse a la celebración del matrimonio y, por lo tanto, no le son aplicables las normas del régimen patrimonial del matrimonio por no haber una sociedad conyugal".

El vocal, a cuyo voto se adhirieron sus pares (Eduardo Cenzano y Rosana de Souza), insistió en que la joven no probó que los bienes en disputa hayan sido adquiridos por ella y, al no haber negado expresamente la propiedad invocada por su ex pareja, había reconocido implícitamente tal circunstancia.

Los camaristas sólo reconocieron que la muchacha tenía derecho a mantener bajo su cuidado al perro, raza "Basset Haund" (apodado "Bauty"), que desde 2007 vive en el departamento que la joven, tras la separación, comparte con su madre.

Los magistrados tuvieron especialmente en cuenta que "la relación del perro con sus amos contiene un vínculo afectivo que trasciende lo jurídico y que, por ende, se resiste a ceñirse a la figura del derecho real de dominio".

"Así las cosas, condenar a la demandada a entregar el perro al demandante, sería susceptible de producirle un grave sufrimiento moral sin beneficio alguno para el accionante, quien, por el tiempo transcurrido, perdió el vínculo que tenía con el animal", recalcaron los camaristas.

En la misma dirección, los jueces enfatizaron: "'Bauty' no tiene valor económico, teniendo en cuenta su edad. Siendo así, hacer lugar a esa pretensión del demandante, implicaría cohonestar (dar apariencia de justo a lo que no lo es) un ejercicio antifuncional del derecho, un abuso que los jueces no deben tolerar".

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