Cuando los ladrones descubrieron que el hombre estaba armado le efectuaron un disparo, pero no lograron herirlo, por lo que Guadano sacó su pistola calibre 40 y disparó.
Uno de los asaltantes cayó herido y murió poco después, mientras que su cómplice, atemorizado, se refugió debajo del automóvil hasta que llegaron efectivos de la comisaría local y quedó detenido.