Paisaje de una granizada inusual que, por su agresividad, detuvo ayer por la tarde a la Ciudad de Buenos Aires. Muchos daños en vehículos por «piedras» que en algunos casos eran grandes como pelotas de tenis.
El tamaño y la cantidad de las piedras caídas y un manto blanco sobre las calles fueron apenas un testimonio de la tormenta de granizo que ocurrió en la tarde de ayer. Más de 43 mil afectados por la falta de electricidad y 14 heridos fueron el saldo.
Durante 25 minutos, la Capital Federal y parte del conurbano bonaerense sufrieron ayer el azote de una torrencial lluvia con granizo que generó impensados inconvenientes: catorce personas resultaron heridas, los celulares perdieron cobertura, la televisión por cable vio interrumpida la señal, el servicio de subte tuvo que ser suspendido, hubo calles anegadas y alrededor de 40 mil usuarios se quedaron sin electricidad.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El Servicio Meteorológico Nacional había alertado sobre el temporal que tendría como epicentro la Capital Federal. A pesar de que muchas veces el pronóstico no se cumple al pie de la letra, cerca de las 16 se ennegreció repentinamente el cielo y comenzó la granizada, al mismo tiempo que algunos porteños buscaron desesperadamente refugio debajo de techos, árboles y balcones, mientras otros abandonaban a las corridas sus lugares de trabajo para «rescatar» sus autos de las «piedras».
Como consecuencia de esta inclemencia del tiempo, varios accidentes se produjeron en la calle, lo que arrojó un saldo de 14 heridos, aunque ninguno de gravedad. No obstante, las víctimas fueron trasladadas a los hospitales Pirovano y Durand.
Transitar por la Panamericana se volvió imposible durante y después del temporal como consecuencia de un choque producido en la zona.
De acuerdo con las fuentes consultadas, el corte de electricidad se debió a la gran cantidad de árboles caídos que cortaron los cables de distintas líneas y, según Edenor, 43 mil personas quedaron sin servicio. En La Pampa cuatro estaciones generadoras quedaron fuera de servicio y afectaron a gran parte de la población. También los semáforos fueron víctimas de la falta de suministro eléctrico, lo que acrecentó el caos vehicular.
En lo referente a la telefonía celular, las personas que se encontraban hablando desde sus celulares sufrieron el corte de la comunicación y aquellos que intentaban mandar un mensaje de texto no lo pudieron hacer y a otros les costó mucho trabajo hacerlo durante el tiempo que duró el temporal.
Consecuencias
Como suele suceder en estos casos, los autos que quedaron a la intemperie sufrieron abolladuras, roturas de parabrisas y lunetas traseras como consecuencia del tamaño de los trozos de hielo (algunos, del tamaño de una pelota de golf) que se precipitaban y, en otros casos, por las ramas de los árboles que se desprendían.
La tormenta provocó, además, la anegación de calles en los barrios de Núñez, Palermo, San Telmo, Barracas, Caballito, Mataderos, Villa Lugano y Barrio Norte, debido a que en pocos minutos cayó abundante cantidad de agua, y las bocas de tormenta no dieron abasto para que pudiera escurrirse.
Los subterráneos tampoco se salvaron, y la línea D y el Premetro (en la extensión de la línea E) tuvieron que ser interrumpidos como consecuencia del anegamiento generado por el temporal. Pasadas las 16 se cortó el servicio, que se reanudó a las 17.30 en forma normal.
En Defensa Civil, desde las 11, anticipándose al «alerta meteorológico», realizaron tareas de prevención para preparar a la Ciudad de las consecuencias de la tormenta.
Dejá tu comentario