11 de enero 2013 - 23:18

Pasajeros despidieron a los viejos vagones de la Línea A

Al menos 10 de los 70 vagones de la Línea A se emplazarán en plazas porteñas.
Al menos 10 de los 70 vagones de la Línea A se emplazarán en plazas porteñas.
La Línea A del subte cerrará a partir de este sábado por dos meses para que se lleve a cabo el reemplazo de sus vagones de madera, los que con sus casi cien años se convirtieron en una atracción turística en su último día.

Los vagones belgas pasaron a formar parte del patrimonio histórico de la Ciudad de Buenos Aires y serán reutilizados para diversas actividades culturales y turísticas.

El último día de circulación estuvo cargado de actividades conmemorativas: los usuarios aprovecharon para sacarse fotos en los andenes y sobre los coches, que pasarán a convertirse ahora en reliquias que entrarán a la historia del municipio.

Hubo además manifestaciones de vecinos nostálgicos, que reclamaron en la estación Plaza de Mayo contra el "desguace" de las formaciones, que el 1 de diciembre próximo cumplirían 100 años en funcionamiento, mientras que los "metrodelegados" realizaron un último viaje simbólico de "despedida" hasta Primera Junta, en el barrio porteño de Caballito.

La Línea A, que une las estaciones de Plaza de Mayo y Carabobo, en Flores, permanecerá cerrada hasta el próximo 8 de marzo inclusive para que el Gobierno porteño reemplace los vagones belgas La Brugeoise por los coches chinos de la compañía Northern Locomotive & Rolling Stock Industry.

La medida generó polémica debido al tiempo que permanecerá cerrada una de las trazas principales de la red de subterráneos, pero también conmovió a los melancólicos, que prefieren los históricos y pintorescos vagones de madera que atestiguaron la inauguración de la primera red de subte de América Latina.

La Línea A se inauguró el 1 de diciembre de 1913, lo que convirtió a Buenos Aires en la primera ciudad de toda América Latina en contar con este servicio de transporte y en la decimotercera a nivel mundial, después de Londres, Atenas, Estambul, Viena, Budapest, Glasgow, París, Boston, Berlín, Nueva York, Filadelfia y Hamburgo.

Para equipar esta primera línea de subterráneos, se adquirieron los vagones fabricados por la empresa belga La Brugeoise et Nicaise et Delcuve, de la ciudad de Brujas, por lo que desde entonces los trabajadores del subte llaman "los belgas" o "las brujas" a estos coches.

El ministro de Cultura porteño, Hernán Lombardi, aseguró la preservación de estos vagones por ser considerados patrimonio cultural de la Ciudad de Buenos Aires, y confirmó que varios de ellos serán utilizados como bibliotecas públicas en distintas plazas. "Estamos trabajando muy intensamente para la utilización de esos vagones, que son preciosos, en algunas bibliotecas en los parques", sostuvo Lombardi, quien aseguró que "el proyecto ya está definido y sólo faltan algunas autorizaciones".

El ministro señaló que esta decisión "es el equilibrio inteligente que se busca: conservar el patrimonio y además que la gente viaje cada vez mejor y con seguridad", y sostuvo que el Gobierno porteño prevé inaugurar en marzo la primera de las diez "estaciones" contempladas en el proyecto.

Según Lombardi, los vagones-bibliotecas "van a estar en dos corredores: el cultural del Sur, en la zona del Parque Lezama, y en las plazas cercanas al trazado de la Línea A, como el Parque Rivadavia, Plaza Plaza Flores o Primera Junta".

El Gobierno de la Ciudad aportará la primera tanda de libros para estas bibliotecas pero la idea es que luego los vecinos lleven a cabo un mecanismo de intercambio por el cual dejarán un ejemplar para llevarse otro, una costumbre que ya empezó a verse en algunas plazas porteñas.

Dejá tu comentario

Te puede interesar