Paseo del Bicentenario: federalismo, gastronomía y demás

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El clima nublado y húmedo de Buenos Aires parece que no amedrentó a las 200 mil personas que se hicieron presentes ayer en el Paseo del Bicentenario. Calles que a diario están congestionadas de autos y smog hoy muestran un panorama diferente: miles de personas, familias enteras y muchos jóvenes con cámaras de fotos en mano y algún distintivo celeste y blanco tomaron las principales arterias porteñas como peatonales. Todo es festejo y no es para menos, la patria cumple 200 años.

El Paseo de Bicentenario es una de las principales atracciones de los festejos patrióticos. Como su nombre lo indica, es un corredor ubicado en la Av. 9 de Julio que representa las 24 provincias mediante stands temáticos y gastronómicos. Los organizadores calculan que en la primera jornada pasaron más 200 mil personas y esperan que el número se incremente conforme pasen los días.

La marea de gente se extiende desde Belgrano hasta Corrientes donde se ubica es escenario principal. En el camino se puede apreciar un espectáculo que combina arte regional, música, muestras fotográficas y comidas de los 4 puntos cardinales del país.

Salvando las distancias, esta celebración parece una fiesta de carnaval del medioevo, las llamadas fiestas de inversión, donde todos por única vez en el año eran iguales; podían convivir y divertirse en un mismo espacio el señor feudal y el siervo. Esa imagen puede verse en la 9 de Julio: personas de diferentes extractos sociales disfrutando pacíficamente de una celebración única. Quizás dentro de una semana uno este cortando una avenida y el otro indignado desde su auto, pero eso hoy no importa. Parece que hoy somos todos uno.

- Federalismo en la 9 de Julio

En los puestos de las 24 provincias y de algunos países la gente se acerca a observar bellas fotografías panorámicas de los paisajes naturales, artesanías típicas y degustaciones de productos regionales. Familias enteras se toman fotos con fondos de postales norteñas, litoraleñas o patagónicas, todo el territorio nacional está representado en ocho cuadras.

Los stand fueron ordenados alfabéticamente y el primero que aparece es el de Buenos Aires. En su interior domina el color naranja (nuevo color institucional) y el blanco. Se creó un camino con diferentes estaciones donde la gente va interactuando. "La idea es recrear los valores la Provincia que son grandeza, identidad, diversidad y futuro", asegura Norma Izsak, Directora de Imagen del gobierno bonaerense.

La planificación del espacio comenzó hace dos meses y coincide con una nueva campaña de gestión y comunicación que lleva adelante el gobierno de Daniel Scioli. Izsak explica que se eligió el color naranja porque "es un color de mucha fuerza" y agrega, que "fundamentalmente las obras en construcción están identificadas con el color naranja, como hay mucha obra en esta gestión se quería identificar con el naranja".

Los otros puestos también tienen sus diferenciales. En el jujeño se hace un recorrido histórico de la fundación de la provincia y en la decoración hay bloques de sal traídos especialmente de las Salinas Grandes. En el de Catamarca domina el adobe, material característico de sus construcciones, un telar donde una mujer confecciona una alfombra, muestras de lanas y artesanías.

Para ingresar a cada uno se debe hacer una fila que por momentos es extensa, pero circula rápido. En la espera se puede escuchar a bandas de folklore de todas las regiones que tocan desde un escenario auxiliar ubicado en la calle Alsina. También puede verse a personas bailando alguna zamba o chacarera en alguna esquina, o cantando canciones del amplio repertorio nacional.

En las filas hay muchas personas oriundas del interior del país que hoy viven en la Capital Federal. Cada una primero visita su provincia de origen y luego recorre el resto.

En la fila una señora de Barrio Norte se quejaba por los gastos que implicaron estos festejos: "Me parece que se gastó mucha plata en todo esto", dijo tajante mientras esperaba pacientemente con una amiga. "La plata se podría haber usado para cosas para los chicos", reflexionó. A su lado, la amiga con tono dulce replicó: "Yo creo que 200 años se merecen este festejo, es verdad que falta plata para muchas cosas pero para mí esto es importante".

- "Faltan empanadas"

Enfrentados a los stands de las provincias, se ubican los puestos gastronómicos donde se venden comidas características de cada provincia y es en una de las principales atracciones del lugar. Los más curiosos no se privan de probar los platos tradicionales de las distintas regiones, algunos de ellos totalmente desconocidos para el público porteño.

Las empanadas, una comida típica argentina que varía sus ingredientes según la región, fueron la vedette de la jornada. Muchos pasaban de puesto en puesto preguntando por el deseado alimento. "Se acabaron las empandas caballero. La demanda es alevosa, un éxito rotundo", confía un joven de San Juan que ofrece como alternativa locro o punta de espalda con ensalada, otro de los platos típicos sanjuaninos.

Los salteños no tuvieron ese problema. "Horneamos 5000 empanadas", dice orgullosa una joven de piel morena y ojos rasgados. Comenta que las empanadas son la especialidad de Salta y están preparados para la demanda. Además, no deja de ofrecer como alternativa tamales y locro.

Cada uno de los puestos están atendidos por personas de las provincias, la mayoría jóvenes que brindan una calidez y un servicio que no hay que dejar de valorar. Todos coinciden que "Buenos Aires es una ciudad hermosa, llena de luz" pero ante la pregunta sobre su emigrarían a la gran urbe como lo hicieron las generaciones predecesoras la respuesta es rotunda: No. "Este es un lugar lindo para 3 o 4 días", dice entre risas una joven jujeña.

Los sabores no se agotan en platos para comer en el lugar, también se venden productos regionales como yerba, salamines, aceites de oliva, pomelos, vinos, chocolates y dulces de todo tipo. Para paladares más sofisticados hay cocina internacional de Grecia, Líbano, Israel, España, Uruguay, Perú, Escocia, entre otras.

Un punto negativo es que hay pocos tachos de basura y lo argentinos aún no tenemos la costumbre de guardar nuestros desechos hasta encontrar un lugar apropiado donde arrojarlos por lo que las calles están sucias y la gente se queja. Los pocos cestos que hay en la 9 de Julio están saturados y algunos deben hacer equilibrio en la montaña de desechos para dejar sus sobras.

El Paseo de Bicentenario estará abierto hasta el 25 de mayo de 12 a 22 horas, para realizarlo se requiere paciencia y tiempo para disfrutar de las múltiples atracciones. Es una actividad que merece ser vivida porque sin duda estos festejos pasarán a la historia y a esta generación le tocó ser parte de ella.

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