El músico británico Paul McCartney se reunió el último viernes con su ex esposa Heather Mills en un restaurante de Londres, para dejar atrás diferencias y enemistades durante el proceso de divorcio.
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Según escribió hoy el dominical News of the World, la pareja llegó a una tregua en su batalla multimillonario de separación, debido a que temen que la pelea esté perjudicando a su hija Beatrice, de tres años.
McCartney y Mills hablaron por 10 minutos en un restaurante del barrio londinense de St. John's Wood y acordaron que el divorcio dejará contenta a la ex modelo.
El cantante se comprometió a pagarle dos millones de dólares mientras tanto, para la manutención de la menor.
El ex Beatle le pidió además a su antigua esposa, de 39 años, que vaya como invitada junto a la niña al cumpleaños 65 del músico, el mes próximo.
En la discusión, Mills prometió al cantante que no se mudará a Estados Unidos a comenzar una nueva carrera, llevándose con ella a Beatrice.
"Ellos han prometido comportarse mejor por el bien de Bea. Estaban muy preocupados que su pelea y las tensiones entre ambos tuviera efectos emocionales en la niña", declaró una fuente allegada.
McCartney, con una fortuna personal estimada en 1.600 millones de dólares, se separó el año pasado de Heather Mills, tras cuatro años de matrimonio.
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