ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

27 de julio 2007 - 00:00

Prisión sin muros ni barrotes

ver más
Bastoy (Noruega) -Algunos de los más deleznables criminales noruegos purgan sus penas en una prisión sin muros ni barrotes, en la que luchan por la rehabilitación criando corderos y cultivando fresas salvajes. En el marco idílico de una isla del fiordo de Oslo, la prisión de Bastoy es la antítesis de Alcatraz, y bajo el sello de la ecología intenta facilitar la reinserción de los presos en la sociedad civil.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

«Los extranjeros no comprenden que podamos tener asesinos, violadores y pedófilos sin muros», explica Oeyvind Alnaes, director del establecimiento. «Aunque estas personas hayan cometido actos abominables, esto no significa que se trate de personas abominables», comenta.

  • Actividades

  • En las edificaciones de un antiguo orfanato para muchachos difíciles, los 115 prisioneros de Bastoy -desde el pequeño mafioso hasta el asesino reincidente- se dedican a la carpintería, a la cría de animales, al cultivo de la tierra sin abonos químicos o incluso a la pesca del bogavante.

    Los reclusos llevan a cabo estas tareas con la ayuda de vigilantes que no portan armas y a los que llaman por su nombre. Alnaes reconoce que es fascinante ver a una persona que por años fue un matón «emocionado por el nacimiento de un cordero» e incluso «aplicándole respiración boca a boca» al animal para reanimarlo.

    «Björn» sostiene que «Bastoy es el mejor lugar del mundo» para quienes deben purgar sus penas en prisión. «Aquí uno puede ser feliz», asegura este preso, recluido por un delito financiero.

  • Libertad

    La jornada de trabajo va de las 8 a las 15, después de lo cual los detenidos disponen de «barrios libres» para caminar por la isla, tocar música o hacer deportes. Incluso hay un equipo de fútbol que juega en una liga contra representativosde empresas locales. «Jugamos todos nuestros partidos en condición de local», se sonríe Alnaes.

    A las 23 los reclusos deben retornar a sus pequeñas viviendas que no son cerradas con candado. «El sistema está en 100% basado en la confianza», asevera Kjell Roar Hansen, un guardián. «En el invierno, un solo vigilante acompaña a cinco o seis detenidos que van a buscar leña al bosque, cada uno con una sierra», añade.

    En otra prueba de confianza, el ferry que conecta Bastoy con el continente es administrado por los prisioneros. Una sola tentativa de evasión se ha registrado en los últimos seis años, según Alnaes. Tales tentativas se traducen en un retorno a una prisión tradicional.
  • Últimas noticias

    Dejá tu comentario

    Te puede interesar

    Otras noticias