El Hospital Garrahan es sinónimo de atención pediátrica de excelencia en Argentina y es un centro asistencial reconocido en el mundo. Desde su inauguración en 1987, durante el gobierno de Raúl Alfonsín, se transformó en el centro de referencia nacional para niños y adolescentes que enfrentan patologías complejas, incluidos trasplantes y tratamientos de alta especialización. Al ser público, gratuito y federal recibe pacientes de cada rincón del país.
Pero detrás del prestigio del hospital, hay un hombre cuya historia no siempre es conocida fuera del ámbito médico. Juan Pedro Garrahan, el pediatra que le dio nombre al hospital, fue mucho más que un médico de guardapolvo blanco. Fue profesor, formador de generaciones y un apasionado investigador que entendía la pediatría como un campo en expansión.
Su vida estuvo marcada por la medicina, la docencia y la escritura científica. Publicó trabajos en revistas nacionales e internacionales y tuvo un rol clave en los Archivos Argentinos de Pediatría, la publicación de la Sociedad Argentina de Pediatría, que incluso dirigió.
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El Garrahan hoy sigue siendo sinónimo de excelencia en el cuidado y tratamiento de niños.
Quién fue Juan Pedro Garrahan
Nació en Buenos Aires el 24 de septiembre de 1893. A los 18 años empezó Medicina en la Universidad de Buenos Aires y pronto se inclinó hacia la pediatría, que en aquel entonces se consolidaba como especialidad.
Su carrera lo llevó por instituciones claves: fue jefe del Servicio de Pediatría en el Hospital Rawson, trabajó en la maternidad del Hospital Rivadavia y en el Hospital de Clínicas, donde se encargó de áreas como Cirugía Infantil y Clínica Pediátrica. También dirigió el Departamento de Puericultura en el Instituto de Maternidad de la Sociedad de Beneficencia y ejerció como catedrático.
Falleció el 3 de abril de 1965. En 1979, la Secretaría de Salud Pública decidió nombrar al futuro Hospital Nacional de Pediatría con su apellido, reconociendo su legado en la salud infantil.
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Reconocido por su labor médica y docente, Juan Pedro Garrahan tuvo un rol central en la pediatría del país.
La fundación del hospital Garrahan
La Fundación Garrahan surgió en 1988, poco después de la inauguración del Hospital de Pediatría Prof. Dr. Juan P. Garrahan en Buenos Aires. Fue creada con el objetivo principal de apoyar el desarrollo integral del hospital, un centro público de alta complejidad dedicado a la atención gratuita de niños, niñas y adolescentes de todo el país. Su fundación responde a la necesidad de canalizar la solidaridad de la comunidad y empresas para complementar los recursos estatales, atendiendo no solo aspectos médicos, sino también las necesidades sociales y emocionales de los pacientes y sus familias, especialmente los más vulnerables.
La fundación funciona como una entidad sin fines de lucro que colabora estrechamente con el hospital, financiando obras edilicias, remodelaciones y equipamiento para mejorar la infraestructura y la atención de alta complejidad. Sus actividades clave incluyen la organización de eventos sociales, culturales y deportivos para recaudar fondos, así como campañas específicas destinadas a proyectos puntuales, como becas de capacitación e investigación para el personal de salud. También promueve programas de docencia e innovación tecnológica, asegurando que los avances científicos se trasladen a la práctica asistencial diaria.
Marcha Garrahan 17-7.
Mariano Fuchila
Ley de Emergencia pediátrica: qué tiene que pasar en Argentina para que se aplique
En 2025, el Congreso aprobó la Ley de Emergencia Pediátrica como respuesta a la crisis en hospitales como el Garrahan, afectados por salarios bajos, recortes y condiciones de trabajo deterioradas. La norma declaraba la emergencia sanitaria por un año, con el objetivo de garantizar tratamientos complejos, sostener residencias médicas y recomponer los ingresos del personal de salud.
El presidente Javier Milei vetó la ley el 11 de septiembre, argumentando su costo fiscal, estimado en $115.030 millones. Sin embargo, Diputados ya votó a favor de insistir con la medida, y ahora el Senado deberá reunir dos tercios para dejar atrás el veto. Si se alcanza ese apoyo, la norma entrará en vigor y el Ministerio de Salud tendrá 30 días para reglamentarla.
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