La Federación Argentina de Remises (FAREM) denunció la existencia de empresas de alquiler de autos que operan en conjunto con aplicaciones de viajes y que, bajo la apariencia de contratos de renta, estarían cometiendo fraude laboral y evasión impositiva. Según el gremio, estas compañías no alquilan vehículos a trabajadores independientes, sino que en la práctica actúan como verdaderos empleadores, con choferes bajo dirección y dependencia.
“La nueva simulación tampoco es tan nueva”, señalaron desde la federación. “Se simula alquilar un vehículo para que el trabajador desarrolle su actividad, pero en realidad no es un alquiler. Coordina la actividad, posee autos propios y choferes a cargo: eso es una relación laboral encubierta”.
El secretario general de FAREM, Alejandro Poli, fue contundente: “Hemos detectado que la empresa de renta tiene trabajadores en negro. Sale a hacer publicidades como si fuera un gran dador de trabajo, pero en la realidad es una empresa que negrea a los compañeros. Vende una publicidad encubierta del fraude laboral”, afirmó.
Poli detalló que la empresa en cuestión “habla de tener 5.000 autos” y promete soluciones laborales a través del alquiler, pero el esquema funciona de forma inversa: “Los autos son de él y los compañeros no alquilan nada, trabajan para él, con la diferencia de que ponen plata para trabajar. Detectamos el fraude laboral, hicimos las inspecciones correspondientes y ahora avanzamos en la justicia para que la empresa sea sancionada y los trabajadores sean registrados”.
La FAREM advirtió que detrás de estos mecanismos se oculta un modelo de explotación similar al que afectó a los taxistas décadas atrás, ahora disfrazado de “alquiler moderno”. “Evasión impositiva y laboral bajo la apariencia de una empresa de alquiler de autos, con una inversión millonaria sin control alguno”, señala el comunicado.
Poli fue más gráfico: “Ellos te quiebran las piernas, te dan la muleta para trabajar y quieren que encima digas que son buenas personas. No ponen los cinco mil autos a trabajar por beneficencia, los ponen porque explotan a los compañeros que manejan”.
El dirigente sindical remarcó que las condiciones económicas que imponen estas firmas son inviables para los choferes. “Imaginá que la cuota semanal es de 400.000 pesos. Hacé la cuenta: cuánto tiene que trabajar ese compañero para que este personaje salga los domingos a correr carreras y mostrar que puede hacerlo gracias a la explotación de los trabajadores”, señaló con dureza.
Para FAREM, este tipo de operatorias se apoya en el vacío normativo y la falta de control sobre las apps de transporte, que a su vez se abastecen de autos “ilegales” alquilados bajo esquemas irregulares. “Las aplicaciones son ilegales, y al ser ilegales contratan autos ilegales. Ahora, los que tenían autos que no pueden vender intentan disfrazar la venta con un alquiler, pero la realidad es la explotación de los compañeros que no tienen trabajo y terminan pagando por adelantado para poder salir a manejar”, denunció Poli.
El gremio ratificó que continuará impulsando inspecciones y acciones judiciales a través de la Obra Social de los Remiseros (OSCRAIA) y de la propia federación. “Vamos a seguir defendiendo la registración de los trabajadores y el cumplimiento del convenio colectivo 773/2019. Hay muchas empresas de remises que cumplen con la ley y las ordenanzas locales. Lo que no vamos a permitir es que algunos se hagan ricos precarizando a los compañeros”, concluyó el dirigente.
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