5 de mayo 2010 - 00:02
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La sucursal Acasusso del banco Río fue asaltada en enero de 2006
La diferencia es vital porque la causa llegó elevada a juicio por el juez Sal Lari como "robo calificado por el uso de arma cuya aptitud para el disparo no fue acreditada", cuya pena máxima es de 10 años, y no como "robo calificado por el uso de arma apta", donde la pena máxima se duplica.
En ese sentido, Vaiani hizo referencia a los testimonios del policía Walter Serrano que estaba en el bunker del subsuelo del banco, de los dos vigiladores (todos conocedores de armas) y de varios rehenes, entre ellos, la jefa de operaciones de la entidad que declaró que sintió "el frío del cañón de un arma de verdad", cuando le apoyaron una pistola en la sien.
"Ninguno de los testigos pudo sostener que se trataba de réplicas o armas de juguete. Todos fueron contestes a que eran de verdad. Las armas que dejaron tiradas a modo de burla son de juguete y pertenecen a un chico de 10 años que todavía está esperando que su papá se las devuelva", dijo Vaiani.
La testigo clave del caso, Alicia Di Tullio, ex esposa de De la Torre fue contundente en el juicio cuando reconoció esas armas de juguete como pertenecientes al hijo que tiene en común con el imputado.
Además, Vaiani también recordó que la hermana de "Pepita La Pistolera" contó ante los jueces que la escopeta Browning secuestrada en la causa y que fue utilizada por uno de los ladrones pertenecía a su ex esposo y que incluso un día antes del robo, la estaba probando dentro de la casa y se le escapó un disparo, lo que acredita que estaba apta para ser disparada.
El entrecruzamiento telefónico del VAIC fue otra de las pruebas resaltadas por el fiscal Vaiani, en especial cuando aseguró que el día del robo los cinco celulares atribuidos a los delincuentes reportaban, según las antenas,a las 12 cerca del banco y que se apagaron entre esa hora y las 16, justo el horario del robo.
"En este caso el silencio habló más que las propias comunicaciones", dijo Vaiani.
El fiscal general adjunto de San Isidro también sorprendió en el alegato al asegurar que según lo declarado por un ejecutivo del banco Río durante el juicio, el monto del botín fue de "diecinueve millones de dólares entre efectivo y joyas", cuando en el requerimiento de elevación a juicio lo estimativo de lo robado eran ocho millones de los cuales sólo recuperaron uno y medio.
Hubo también una mención para Mario "El Uruguayo" Vitette Sellanes (54), el quinto imputado en la causa que no llegó a este juicio por una apelación, pero que según resolvió el mes pasado la Cámara de Casación bonaerense, deberá ser juzgado por este hecho.
"Es el gran ausente en este juicio", dijo Vaiani, al recordar que el sistema de rastreo satelital que tenía la camioneta Ford Eco Sport que utilizaba lo posiciona en la faz preparativa y ejecutiva del golpe en los lugares clave.
En tanto, 13 efectivos de la DDI de San Isidro custodiaban esta tarde la puerta de la sala de audiencias -y otros efectivos encubiertos merodeaban tribunales-, ante la posibilidad de que TOC 1 de San Isidro resuelva la detención de los cuatro acusados planteada por la fiscalía.
La audiencia continuaba esta tarde con los alegatos de los abogados del banco Santander Río, que actúa como particular damnificado en la causa, y de las cuatro defensas.



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