10 de noviembre 2006 - 00:00

Robó, lo rodeó la policía y se suicidó en pleno microcentro

El taxi asaltado por el delincuente es revisado por peritos policiales.
El taxi asaltado por el delincuente es revisado por peritos policiales.
Un delincuente se suicidó ayer en el céntrico barrio porteño de San Nicolás, luego de asaltar una casa de venta de telefonía celular, a un taxista y tirotearse con policías que lo persiguieron e hirieron, informaron fuentes policiales.

El hecho comenzó poco después de las 13:00 en un comercio de librería y venta de telefonía e insumos para computación, situado en la avenida Córdoba 1586, casi esquina Montevideo.

Hasta allí llegó un hombre de vestido con pantalón azul y remera blanca, quien amenazó con un arma a los empleados del comercio.

Tras reducir al personal y tomar la recaudación del día, se dedicó a cargar en una bolsa de las denominadas de consorcio, los objeto de mayor valor que estaban en exposición.

Uno de los empleados accionó disimuladamente la alarma insonora conectada con la comisaría Tercera, desde donde se despachó un patrullero.

La brigada llegó cuando el delincuente ya se fugaba del lugar con el botín, quien al ver a los policías corrió hacia la calle Montevideo, disparándoles con el arma que portaba.

Los agentes se vieron impedidos de contestar el fuego por la gran cantidad de público que circulaba por el sector.

Cuando el ladrón dobló por Montevideo asaltó a un taxista que circulaba, sin pasajeros, en un Fiat Siena de la empresa de radiotaxis Davitax.

Amenazando al chofer con su arma, lo obligó a correrse al asiento del acompañante y el mismo asaltante tomó el volante, momento en que ya la policía pudo responder el fuego que continuaba disparando el delincuente.

Uno de los disparos policiales, que no fueron más de cuatro, de acuerdo con la fuente, alcanzaron al ladrón en el intercostal izquierdo, debajo de la axila.

No obstante estar herido, continuó manejando el taxi unos 120 metros más, y al doblar en Viamonte, a la altura de 1576, donde además del patrullero que lo perseguía le salió al encuentro un policía de custodia en la sucursal del banco HSBC, detuvo la marcha y liberó al taxista.

Cuando se vio completamente rodeado de policías, tomó su arma, la llevó a la cabeza, se disparó y murió en el acto.

"El delincuente estaba tirando desde el auto donde estaba agachado. Escuché los tiros, que los policías le decían que arrojara el arma y se entregara y el griterío de la gente que pasaba por el lugar", dijo a la prensa un hombre que presenció el tiroteo.

Los técnicos en dactiloscopía de Policía Científica, tras tomar las huellas del cadáver, identificaron al delincuente como Alejandro Daniel Cristóbal, argentino, de 43 años.

A partir de ese momento, se determinó que Cristóbal tenía un prontuario por varios hechos de delitos por la propiedad.

Además tenía pedidos de captura de la Justicia y había cumplido condenas por robos con arma de fuego.

El arma con que se suicidó, hallada en el asiento, junto a su cuerpo, es una pistola calibre 45, sin numeración.

El taxista, de 38 años, presentaba un golpe en el brazo, que le aplicó el delincuente con el arma en el momento del asalto, y no se registró otro herido o lesionado entre la gente que circulaba por lugar y los policías que actuaron en el hecho.

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