Mía Zufiría tiene once años, sufre de Leucemia desde los cinco y pide una cama para recibir trasplante

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En mayo de 2015 fue diagnosticada con Leucemia Linfoblástica Aguda del tipo "B". Seis años despues, luego de haber pasado por dos quimioterapias y cuando iba a recibir el trasplante de médula ósea en febrero, autoridades médicas pospusieron el procedimiento por tres meses empujandola a una nueva quimioterapia.

En mayo de 2015, con apenas cinco años de vida, Mía Zufiría fue diagnosticada con Leucemia Linfoblástica Aguda del tipo “B”. Seis años después de aquel momento, luego de haber sufrido el peso de dos quimioterapias y cuando había recibido la confirmación para un trasplante de médula ósea en febrero de este año, autoridades médicas del Hospital Gutiérrez pospusieron por tres meses el procedimiento por falta de camas, empujándola una vez más al calvario de una nueva quimioterapia. Hoy su familia reclama por su internación para poder llevar a cabo la operación.

“En 2015 a Mía se le diagnostica cáncer de la sangre, más conocida como Leucemia Linfoblástica aguda tipo B”, cuenta a Ámbito la mamá de Mía, Johana Zufiría. Por aquel entonces, la pequeña tenía apenas cinco años de vida y debió comenzar con un duro tratamiento para combatir el avance de la enfermedad y lograr eliminarla del cuerpo.

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El primer paso, según contó su madre a este medio, fue iniciar un procedimiento de quimioterapia que duró un total de ocho meses. A partir de aquel momento, conforme fue evolucionando favorablemente, los médicos recomendaron dar por terminada su internación y cambiar a un procedimiento con pastillas.

“El 5 de marzo de 2017 ella recibe su alta. Estaba bien, sana, sin quimio ni nada, con una vida normal”, recuerda Johana, “hasta que en octubre de 2018 Mía tiene una recaída” que llevó a Mía a tomar fuerzas nuevamente para volver a pasar por otra etapa de quimioterapia de seis bloques cada 21 días en el hospital Elizalde, exCasa Cuna. Cuando terminó esa etapa, comenzó radioterapia en el Hospital Gárrahan.

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“Veía todo bien en aquel momento, con un mantenimiento endovenoso, más fuerte, hasta que empezó la pandemia y decidieron cambiarlo a pastillas, como fue en su primer momento”, explica la madre de Mía. Sin embargo, en octubre del año pasado, Mía vuelve a sufrir una recaída que llevó a la familia a pensar en la necesidad de un trasplante.

“Nos costó mucho conseguir una medicación para que borre su enfermedad. Al ser su segunda recaída, necesitaba y necesita un trasplante de médula ósea. Por suerte hoy en día tiene tres donantes, dos de ellos son argentinos y yo soy 50% compatible. Sí o sí, para que se cure, se tiene que trasplantar”, explica Johana a este medio.

Hoy en día la familia de Mía pelea por lograr contar con una cama que le permita a la niña recibir el trasplante y dejar atrás la enfermedad de una vez por todas. Sin embargo, pese a tener fecha para el procedimiento, en los últimos días todo cambió. “Teníamos una fecha para febrero, este mes, pero a fines de enero nos dieron la noticia que se iba a postergar el trasplante porque no había cama en el Hospital Gutiérrez, donde la tienen que trasplantar”, cuenta la mamá de Mía.

En un primer momento, desconocían por cuanto tiempo iba a ser la postergación, pero este martes recibieron una noticia que cayó como un baldazo de agua fría. “Nosotros tenemos todo. Ella tiene su médula limpia, porque al trasplante tiene que llegar con su médula sana. Sin embargo, ayer nos dieron la noticia de que hay una espera de tres meses”, señala Johana.

Tres meses en la vida de una persona puede sonar a poco, pero en el caso de Mía esto representa la posibilidad de tener que recurrir a una nueva quimioterapia, con todo lo que eso implica para su salud. “Como se atrasó el trasplante, nos dieron a elegir que retome la quimio ambulatoria una vez a la semana, o un tratamiento un poco más largo y fuerte que requiere internación durante dos meses pasándole quimioterapia todo el tiempo. Yo no pienso hacer eso porque siento que ese tratamiento la puede matar a mi hija”, dijo.

“Hoy en día lo que quiero es que Mía pueda conseguir una cama para que pueda hacerse su trasplante y puede vivir. Sin un trasplante, Mía no se va a curar más. Estamos luchando por eso”, enfatizó Johana Zufiría, “y por la Ley Oncopediátrica”, un proyecto que actualmente se encuentra en el Congreso y que busca cubrir las necesidades de los pacientes, tanto económicas como de transporte, vivienda y medicamentos, hasta que finalice el tratamiento.

En las últimas horas, Mía dio a conocer su caso a través de un video en el cual cuenta y pide en propia voz por una cama de manera urgente para poder recibir el tan deseado trasplante: “Hola, soy Mía, tengo once años. El 5 de marzo se hacen 6 años desde que tengo Leucemia. Mi médula está limpia y necesito una cama para mi trasplante. ¿Alguien me puede ayudar?”. Además, se tomó un tiempo para recordar la importancia de la donación de sangre: “No te olvides. Doná sangre, salvá vidas”.

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