14 de noviembre 2011 - 10:45
San Miguel: asesinó a una joven en el colectivo porque lo rechazaba
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De acuerdo al testimonio de otros pasajeros, el agresor había pagado su boleto con normalidad, tras lo cual se sentó en el asiento que estaba delante de la víctima.
Al llegar al cruce de las calles Miguel Cané y Cruz del Sur, en San Miguel, en momentos en que se hallaba el colectivo parado y con las puertas abiertas, el joven se paró, extrajo un arma de fuego -aparentemente un revólver calibre .32-, le disparó en el rostro a la chica y huyó corriendo.
"Le disparó ante la mirada de todos los pasajeros que no entendían lo que estaba pasando. Fue directamente hacia ella y la mató", dijo un jefe policial que participa de la pesquisa, quien aclaró que desde el principio se sospechó que el agresor conocía a su víctima.
Los testigos auxiliaron a Servezynski y llamaron a la Policía y a una ambulancia, aunque cuando los médicos llegaron la joven ya había fallecido.
Iniciadas las investigaciones, los policías se entrevistaron con los familiares y amigas de la chica, quienes revelaron que varias veces había sido invitada a salir por un joven, aunque ella lo había rechazado. "La chica vivía con sus padres, era muy trabajadora -como empleada en un paseo de compras- y tenía un novio. Ella jamás le había dado a este muchacho indicio alguno u oportunidad para tener una relación", detalló el comisario Arnouk.
Tras el ataque, efectivos de la comisaría tercera de San Miguel recibieron un llamado de la esposa del acusado, quien lo denunció ante el temor de que él hubiese sido el autor del hecho.
Es que, según explicó el jefe policial, la esposa de Romero, quien sospechaba que su marido le era infiel, dijo que lo vio llegar esa noche alterado, que se cambió la ropa y volvió a salir, tras decirle `creo que maté a una chica`". "Fue entonces cuando decidió llamar a la Policía, un poco por temor y un poco harta de estar con un adicto a las drogas", añadió el vocero.
Fue la propia esposa del sospechoso quien aportó a los pesquisas de la comisaría de San Miguel y de la DDI de ese distrito el lugar donde trabajaba su esposo, una droguería del barrio porteño de Balvanera.
Romero, tras permanecer 48 horas sin pisar su domicilio, se presentó esta mañana en su trabajo, situado sobre la calle Moreno, y Sarandí, donde fue detenido.
Fuentes policiales dijeron que el muchacho se había rapado e intentado cambiar su fisonomía, pero fue reconocido por dos tatuajes con las letras "S" y "M" que tenía en el cuello.
Los compañeros de trabajo de Romero confirmaron a los policías que hasta el viernes último el muchacho estaba con el pelo largo, lo que les hace sospechar a los pesquisas que se había rapado para intentar despistar a los investigadores.
El acusado fue inicialmente alojado en una dependencia de la Policía Federal y luego fue llevado a la comisaría 3ra. de San Miguel, donde quedó a disposición judicial. En tanto los investigadores procuraban localizar el arma empleada en el homicidio y determinar si Romero tiene antecedentes penales.




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