3 de agosto 2010 - 21:25

Se agrava la salud de la mujer baleada por su ex marido

El estado de salud de la mujer baleada por su ex esposo frente al colegio del barrio porteño de Palermo en el que había dejado a sus hijas se agravó como consecuencia de un neumotórax.

La complicación, que consiste en el ingreso irregular de aire a los pulmones, fue sufrida por Corina, de 45 años, quien ayer recibió dos disparos al ser agredida por su ex esposo, en la puerta de la Escuela Manuela Pedraza, ubicada en la calle Malabia al 2200.

Javier Claudio Weber, de 50 años y con una condena en suspenso en su haber precisamente por amenazas contra la mujer, fue detenido en un domicilio del barrio porteño de Flores. El que el acusado se negó a declarar ante el juez de instrucción Javier Ríos.

Asimismo los investigadores del caso hallaron en la casa del agresor el disfraz y el arma utilizados para el ataque, informaron fuentes ligadas a la causa. Los voceros informaron que el allanamiento culminó en la vivienda de Baldomero Fernández Moreno al 3500, en el barrio porteño de Flores.

Corina recibió un disparo en las costillas y otro en un pulmón y su situación era estable hasta el momento en el que sufrió un neumotórax, situación que obligó a someterla a un drenaje, según explicaron voceros médicos.

El incidente se produjo cuando la mujer había dejado en el colegio a los dos hijos de la pareja. Según testigos, el hombre se presentó disfrazado y con bufanda, y sin mediar palabras le disparó a su ex mujer en tres ocasiones, acertando en dos oportunidades.

La escena se produjo ante una importante cantidad de niños a punto de ingresar al establecimiento, algunos de ellos acompañados de sus padres. La mujer fue llevada al Hospital Fernández y el hombre escapó, aunque pudo ser detenido horas más tarde cuando regresaba al departamento en el que vivía desde que la pareja se separó.

Según se supo, el detenido tenía una condena de un año y medio de prisión en suspenso y la prohibición de acercarse a la mujer, por las amenazas que le había proferido. El fiscal había pedido cuatro años de prisión por el mismo delito, pena de cumplimiento efectivo, lo cual hubiera imposibilitado el ataque.

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