29 de octubre 2009 - 19:59
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Los siete adolescentes ya estuvieron demorados por esta denuncia en la Comisaría del Menor entre la tarde del lunes 20 de este mes y la mañana del día siguiente, pero la jueza los benefició con la libertad condicional.
Herrero, el abogado de los adolescentes, dijo que -a su entender- los hechos fueron diferentes a los descriptos en la denuncia presentada por la alumna en la Comisaría 13, el mismo viernes 16, después de que se produjera el incidente en una hora libre.
"Hay quince testigos, entre alumnos y celadores, que aseguran que siempre la puerta del aula estuvo abierta y que nunca se escucharon gritos ni pedidos de auxilio", dijo el letrado.
Pero, en cambio, la acusación sostiene que la víctima fue abordada por sus compañeros cuando reingresaba al aula a buscar unos útiles.
Allí, según la denuncia, alguno de ellos le mostró dinero y le preguntó "¿cuánto cobrás?" por tener sexo con todo el grupo. La chica ignoró la obscena propuesta y allí los 11 supuestos atacantes se dividieron los roles: mientras unos cerraban la puerta del curso y vigilaban que no viniera nadie, otros tomaban por la fuerza a la alumna, la tiraban sobre el escritorio del docente y la comenzaban a manosear.
La agresión cesó cuando otra alumna llegó casualmente al aula y salió en defensa de la víctima, amenazando a sus agresores con denunciarlos ante las autoridades del colegio.
Frente a las acusaciones, el abogado de los adolescentes que están en la mira de la Justicia sostuvo: "Le han dicho alguna frase subida de tono, pero no la han atacado ni manoseado".
A su vez, la directora de Orientación y Apoyo Psicopedagógico de Mendoza, María Eugenia Carbonari, interpretó que el abuso denunciado por la adolescente forma parte de "juegos de chicos que tienen incapacidad de definir los límites".
La funcionaria, que dejó entrever que habría "sanciones graves" para los alumnos, aclaró que la palabra "juegos" no la utilizó con una "valoración positiva", y advirtió que el episodio denuncia la "crisis de autoridad en la que vive nuestra juventud".
"Son juegos que estamos observando; esa palabra no tiene una connotación positiva y nos preocupa enormemente. Es parte de una capacidad no desarrollada en un adolescente o de una incapacidad de definir el límite", expresó la funcionaria.
Sin embargo, Clemente Seoane, abogado de la adolescente, advirtió que "para la chica, no fue ningún juego".
El abogado añadió que "la joven presenta marcas en los glúteos y otras partes del cuerpo" por el hecho e insistió en que se trata de un "abuso deshonesto ultrajante, con penas de 8 a 15 años".




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