Un escribano fue baleado por una banda de delincuentes que minutos antes había privado de la libertad a su hijo e intentaba entrar por la fuerza a su casa, ubicada en la localidad bonaerense de Temperley, para robar.
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Debido a las heridas de bala que recibió en la espalda y en una pierna, cerca de la ingle, el escribano tuvo que ser internado en un sanatorio privado, aunque según su hijo "está bien".
El hijo de la víctima, un joven de 25 años que juega al rugby en el club San Albano, no sufrió heridas de gravedad, aunque los delincuentes que poco antes lo habían secuestrado cuando iba en su auto rumbo a su vivienda, lo golpearon en la cabeza y en la cara y además llegaron a meterlo dentro del baúl del vehículo.
Se trata de una localidad cercana a la de Valentín Alsina, donde el miércoles pasado por la noche el camionero Daniel Capristo fue salvajemente asesinado de 9 balazos por un menor de edad, en momentos en que intentaban robarle el auto a su hijo, también en la puerta de su casa.
En el caso de Temperley, los delincuentes primero privaron de la libertad al hijo del escribano, un joven llamado Ignacio Baldoni, a quien interceptaron cuando regresaba a su casa después de un entrenamiento en su club y de dejar a un amigo en su vivienda.
El joven contó: "Me cruzaron un auto, me golpearon y me metieron en el baúl hasta que llegamos a mi casa. Ahí se bajaron, entramos por el portón y yo toco timbre; mi papá se encuentra con estos tipos y se produce un forcejeo y le dispararon".
Tras los incidentes, el hijo de la víctima sostuvo: "Es un hecho desagradable, es la primera vez que nos pasa. Dentro de todo este desastre estoy agradecido porque puedo contarlo y mi papá está vivo".
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