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23 de noviembre 2006 - 00:00

Tránsito de "La Opinión" a "Ambito Financiero"

De «Los cerrojos a la prensa» es un relato de las circunstancias de cómo Julio Ramos, fundador hace 30 años de Ambito Financiero, dejó el diario «La Opinión», de Jacobo Timerman, al ser intervenido por el gobierno militar que accedió al poder en 1976 y puso preso a ese periodista.

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Jacobo Timerman al menos logró salvar la vida. Tan injusta era su detención que en pleno gobierno militar -mientras cumplía arresto en su domicilio, tras haber estado en la cárcella Corte Suprema de Justicia de la Nación dispuso, en audaz medida, su total liberación.

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También los momentos posteriores a la intervención de "La Opinión" fueron dramáticos. Circunstancialmente me encontraba en Alemania, por un viaje breve, el primer día en que los militares llegaron al diario. Requisaron, en horas de la madrugada, uno por uno los escritorios y agruparon en el centro de la Redacción todos los elementos considerados "pecaminosos", como revistas políticas, poemas de amor, fotos con políticos, algún libro pornográfico, alguna carta y decenas de los efectos personales que un periodista puede guardar en su escritorio.

Como si fuera un acto de exorcismo, reunieron todos esos papeles y los quemaron en el patio del diario.

En cambio sí estuve cuando el interventor designado, el ilustrado general Teófilo Goyret, asumió su cargo y se enfrentó por primera vez con aquella Redacción de intelectuales donde había hombres de la izquierda -aborrecidos por los militares- pero también de los demás sectores. Recuerdo cuando el general Goyret se puso junto a la mesa de los secretarios de Redacción y al mejor estilo militar dijo, con voz seca y fuerte: «¡Acérquense!». Los periodistas nos miramos en los escritorios sin saber qué hacer. ¿Supondría ese militar que éramos soldados conscriptos? Lentamente nos fuimos acercando al militar que improvisó una breve alocución patriótica diciéndonos que se iba a respetar la profesión de prensa. Pero ese mismodía muchos decidimos que ya no había nada más que hacer en "La Opinión". Como diario había muerto, aunque siguiera apareciendo casi cuatro años más. Los lectores pensaban lo mismo y dejaban de comprarlo. Sólo quedaba la esperanza de que "la intervención" fuera breve. Pero fue larga.

Dos días después de la intervención militar se aplica un insólito principio: «Quien fue jefe en "La Opinión" del comunista Timerman tiene que ser también comunista y, por lo tanto, no puede seguir siendo jefe». Me llamaron y me dijeron que dejaba, por lo anterior, de ser jefe de la sección Economía. Lo mismo le sucedió a Roberto García en la de gremiales. Curiosamente ambos nunca fuimos luego exasperados críticos de los militares, como sí resultaron ser algunos periodistas de los que ellos promovieron a los altos cargos, en reemplazo de los que habíamos sido "jefes con el comunista Timerman". Pero poco importaba ya, en ese año 1977, ser jefe o degradado en "La Opinión". El legendario e impactante diario ya no existía aunque apareciera en los quioscos. En nuestro caso, además, hacía cuatro meses -desde el 9 de diciembre de 1976- que teníamos en la calle un simple boletín que habría de derivar con el tiempo en un diario exitoso que heredaría gran parte ese espíritu inquieto y audaz de "La Opinión" para hacer periodismo. Se llamaba Ambito Financiero.

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