Después de la desgracia del rompehielos Almirante Irízar -destruido por un incendio-, la presencia del país en la Antártida sufrió otro golpe: la única escuela argentina en la base Esperanza quedó totalmente devastada, debido a un incendio que se registró tras un desperfecto eléctrico y que no dejó heridos.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El siniestro ocurrió el pasado sábado -a las 17- en la base antártica, y, según se pudo determinar, se originó en el sistema de calefacción.
La escuela Julio Argentino Roca, a la que concurren 22 chicos, tiene dos aulas, una sala de computación, un salón para usos múltiples, cocina y baño.
En la base hay 62 personas, de las cuales 22 son chicos y 17 de ellos cursan en ese establecimiento que, si bien está bajo la órbita del Ejército argentino, depende institucionalmente del Ministerio de Educación de Tierra del Fuego. Debido a la intensidad de las llamas, las tareas para apagar el fuego se extendieron durante una hora y media, y tras los primeros peritajes se determinó que las pérdidas fueron totales.
Por ese motivo, las clases continuarán dándose en otra dependencia de la base, pero no tendrán material pedagógico que fue consumido por las llamas.
Actualmente, la base Esperanza se encuentra aislada del continente debido al invierno y a que ningún medio de transporte puede acercarse, por las inclemencias climáticas.
El recambio de personal en la base se hará en cinco meses, cuando llegue el verano a la región, entre fin de diciembre y principios de enero.
Dejá tu comentario