El sacerdote de la parroquia que fue asaltada durante el oficio de una misa, ubicada en pleno barrio porteño de Caballito, advirtió que la inseguridad "es una realidad" a la que definió como "muy preocupante".
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"La inseguridad no es una sensación, es una realidad", afirmó el padre Rodolfo Arroyo, párroco de la Iglesia del Buen Pastor, situada en Aranguren al 600, donde desconocidos robaron en su habitación mientras se oficiaba la misa del último domingo al mediodía.
Al terminar la ceremonia y al volver a la casa parroquial, el cura se encontró con una puerta rota, su perra totalmente sedada con un somnífero, y descubrió que le habían robado cuatro mil pesos en efectivo.
"Hay que ponerlo como un tema importante: no es una sensación, es una realidad, estamos viviendo la inseguridad", expresó el párroco, en declaraciones a la prensa.
"No tengo capacidad para darme cuenta de eso, creo que soy uno más de los tantos" que sufre la inseguridad, añadió el sacerdote, quien el jueves pasado había participado de una marcha por el mismo tema.
Las pericias realizadas por la Policía Federal indican que los delincuentes pasaron por un ventiluz y accedieron a una cocina, desde donde pudieron llegar posteriormente a la habitación de los sacerdotes.
En dependencias de ese parroquia se reúne cada dos semanas el grupo denominado Caballito de Pie, con el objetivo de organizarse y llevar adelante estrategias contra los hechos de inseguridad.
Según trascendió, en la misma parroquia, el 12 de junio pasado por la tarde un grupo de desconocidos ingresó a la Secretaría y rompió una puerta, aunque luego se fue del lugar sin llegar a robar nada.
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