13 de noviembre 2009 - 21:40

Triple crimen en Ituzaingó: refuerzan hipótesis de venganza

Las víctimas del triple crimen de Ituzaingó fueron atacadas a golpes en la cabeza con un palo, luego recibieron heridas cortantes provocadas con un hacha o una cuchilla y también fueron apuñaladas, en un ataque que los investigadores consideraron que se produjo "con mucho odio".

Fuentes policiales aseguraron que las víctimas presentan lesiones en la zona del cráneo y los investigadores creen que el dueño de casa, Walter Cayuela (32), su esposa María Fernanda Márquez (29) y su suegro, Jorge Márquez (62), fueron sorprendidos por el o los agresores, ya que no hay signos de defensa ni desorden.

El propio ministro de Seguridad bonaerense, Carlos Stornelli, se hizo presente en la escena del crimen durante la madrugada para interiorizarse sobre las investigaciones.

En principio, todas las fuentes policiales consultadas aseguraron que el móvil del robo está prácticamente descartado y que todo apunta a algún tipo de venganza o ajuste de cuentas por motivos pasionales o comerciales.

Es más, los pesquisas creen que las víctimas principales fueron Cayuela y su esposa, y que Márquez fue asesinado porque llegó en el momento menos oportuno o porque se hallaba en la casa y conocía al homicida.

"Puede ser que las víctimas conocieran al autor del hecho y, por ese motivo, ninguna de ellas podía quedar con vida", dijo un investigador.

"Es un ataque muy violento, hay mucho odio", resumió otro jefe policial que fue uno de los primeros en llegar a la casa de Profesor Bagnat 1065, del barrio San Alberto, en el partido de Ituzaingó, en el oeste del conurbano.

Los investigadores policiales comenzaron a trabajar sobre los últimos pasos de las víctimas que los orienta hacia las personas que las frecuentaron durante la tarde noche del jueves.

Según los investigadores, Cayuela y su esposa poseen una pequeña empresa dedicada a la distribución de frutos secos y cereales y, además, tienen un local llamado "Los Girasoles", ubicado en Soler 54, de Ituzaingó, donde vendían productos dietéticos.

En tanto, Márquez es dueño de campos en la zona de la provincia de Santa Fe y en el momento del triple crimen se hallaba de visita en la casa de su hija, ya que su vivienda está ubicada a pocas cuadras de allí.

Vecinos del lugar contaron que era habitual que en la casa de los Cayuela llegaran camiones chicos y camionetas que descargaban bolsas con frutos secos y cereales, los cuales luego eran distribuidos en comercios de la zona oeste.

El hecho fue descubierto cerca de las 21.30 de anoche por un vecino que es efectivo de la Policía Federal y regresaba a su vivienda.

Los Cayuela vivían allí desde hacía un año con su hija de 5 años y dos bebés mellizos de apenas tres meses de vida.

"Ellos, generalmente a esta hora, ya están en su casa cenando. Entonces me acerqué a ver qué pasaba. Cuando llegué y vi que nadie contestaba el llamado me trepé por los techos y bajé en el patio donde encontré los cuerpos tirados en el piso, ya sin vida", dijo el policía federal.

"Después de encontrar los cuerpos recorrí la casa temiendo encontrar lo peor. Por fortuna, los tres niños estaban ahí. Los levanté y los llevé a mi casa, donde llamamos al 911. Al rato llegaron los patrulleros de la comisaría cuarta", explicó.

Según las fuentes, la nena de 5 años estaba debajo de una mesa, escondida, y los bebés dormían en una de las habitaciones.

Dentro de la casa, los efectivos hallaron un palo "similar al que utilizan los camioneros para controlar la presión de los neumáticos", con el cual se presume que fueron atacadas las víctimas.

El superintendente de Seguridad Oeste, Claudio Fernández, negó que el o los homicidas hayan utilizado armas de fuego y aseguró que los cadáveres del matrimonio estaban en una especie de pasillo que lleva al galpón ubicado en el fondo de la casa, y el del hombre mayor estaba en un hall.

Además, señaló que ninguno de los accesos a la casa estaba violentado, lo que hace suponer que las víctimas podrían conocer al agresor o que, al menos, le permitieron el acceso por algún motivo aún desconocido.

Según los pesquisas, en la casa fueron hallados televisores tipo plasma, equipos de DVD, dinero y otros objetos de valor, lo que hace presuponer que el triple crimen no fue consecuencia de un intento de robo.

Peritos de la Policía Científica y personal de la comisaría 4ta. de Ituzaingó trabajaban en el lugar en busca de huellas a pedido de la fiscal descentralizada de Ituzaingó, Mónica Millán.

Dejá tu comentario

Te puede interesar