La fiscal que investiga la desaparición de la maestra tucumana Beatriz Argañaraz recalificó ayer la causa e informó a las dos ex religiosas detenidas por el hecho que a partir de ese día afrontarán cargos por "homicidio agravado", informaron fuentes judiciales.
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La decisión de la fiscal Adriana Giannoni se basó en los resultados de los estudios de ADN que indican que la sangre encontrada en la casa de las acusadas Nélida Fernández y Susana Acosta pertenecía a la maestra desaparecida desde el 31 de julio último en Tucumán.
Ante los indicios -la sangre y el tiempo transcurrido desde la desaparición de Argañaraz-, la fiscal cree estar ante un crimen, por lo que esta mañana hizo conducir a su despacho a las dos ex religiosas para informarlas al respecto y decirles que pasaron de estar acusadas de privación ilegítima de la libertad y ocultamiento de persona a homicidio agravado.
El abogado de las procesadas, Gustavo Morales, anticipó que planteará la nulidad del acto procesal, mientras que los letrados que asisten a la familia Argañaraz, Leonardo Coria y Carlos Picón, dijeron que la semana próxima solicitarán a Giannoni que requiera la elevación a juicio de la causa bajo la nueva calificación.
Si la fiscal pide que el caso llegue a juicio, quien deberá resolver al respecto es el juez de Garantías del caso, Alfonso Zottoli.
En tanto, durante la mañana del viernes, la policía realizó un nuevo operativo en procura de dar con la docente, en este caso en un barrio de la periferia tucumana, donde se hallaron restos óseos, aunque se desconoce aún si son humanos o de un animal.
Un grupo de 25 policías tucumanos, al mando del comisario Juan Antonio Rodríguez, realizó un operativo rastrillaje en el barrio Juan B. Terán, ubicado en las afueras de la capital tucumana, ya que un vecino denunció el hallazgo de los restos óseos en un descampado.
Por orden de la fiscal, los policías desplegaron su tarea en una zona conocida como El Campito, al tiempo que hicieron averiguaciones para determinar si en el barrio vive gente próxima a las imputadas Acosta y Fernández.
"No sabemos si los restos hallados son humanos o pertenecen a animales, eso lo determinará la Policía Científica. Nosotros sólo buscamos más restos y otros elementos, a fin de poder establecer si están vinculados a la causa de Argañaraz", precisó el comisario Rodríguez.
"Betty" Argañaraz fue vista por última vez el 31 de julio pasado, cuando salió de su casa de El Manantial, en la periferia tucumana, rumbo al colegio Padre Roque Correa, donde trabajaba junto a Acosta.
La maestra abordó un colectivo de la línea 103 para ir a su trabajo, donde nunca llegó.
Algunos testigos aseguran que la docente bajó en la esquina de La Madrid y Alem, de la capital tucumana, donde habría subido a un auto blanco.
Una diferencia por cuestiones laborales entre las imputadas y Betty es para la fiscal la pista más firme del caso, teniendo en cuenta además que para la época en que desapareció Argañaraz iba a ser nombrada directora del establecimiento.
Una de las pruebas más concluyentes que llevaron a la fiscal a recalificar el caso es el resultado de los estudios de ADN mediante los que se confirmó que la sangre encontrada en la casa y en el Ford Orion de las acusadas pertenecía a Argañaraz.
Las pruebas fueron realizadas en el Colegio de Bioquímicos y Farmacéuticos de la Capital Federal por peritos que analizaron manchas hemáticas halladas en pertenencias de las imputadas y que se compararon con la sangre extraída a Angela Farías y Liliana Argañaraz, madre y hermana de la maestra, respectivamente.
En tanto, en el marco de la causa continúa prófugo el hermano de una de las acusadas, Luis Fernández, a quien se procura localizar por la fuerza pública ya que varias veces no se presentó a declarar cuando fue citado por la fiscal.
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