6 de diciembre 2007 - 00:00
Un libro denuncia presiones del gobierno británico en el caso Madeleine
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El autor, que no se pronuncia sobre lo que pudo suceder con Madeleine, relata cómo a principios de agosto pasado perros especialmente entrenados para detectar olor a cadáver y restos orgánicos descubrieron vestigios de sangre en el apartamento y el vehículo de los McCann.
Uno de los canes encontró, además, un "comprometedor olor a cadáver" en unos pantalones y una camisa de Kate y en el peluche con el que Madeleine siempre jugaba y del que su madre no se separó tras la desaparición de la niña.
En la entrevista a Anes que recoge el libro, el criminalista lamenta que esos restos fuesen encontrados tres meses después de la desaparición de la niña y que el local no fuese sellado para garantizar que las pistas se mantuvieran en el
mejor estado posible.
"Si en las primeras horas no fueron tomadas las precauciones debidas para preservar la escena del crimen, todo el trabajo no sirve de nada", afirma Anes, que considera esta circunstancia el "gran problema" de la investigación.
El criminalista duda de que los resultados de los análisis pudieran ser utilizados en un juicio porque "las pruebas no quedaron completamente anuladas, pero sí bastante desvalorizadas", y cualquier abogado con experiencia puede "demoler" una teoría incriminatoria basada en esos restos.
El libro asegura que la PJ optó por interrogar primero, el 6 de septiembre, a Kate al considerar que era el eslabón más débil del matrimonio McCann y se podía desmoronar y confesar el crimen, lo que no sucedió, pese a que ella llegó a
manifestar su temor de ir directamente de la comisaría a la cárcel.
El autor explica que los trabajadores del restaurante en el que los McCann y sus siete amigos cenaban cada noche durante sus vacaciones en Portugal, incluida aquélla en la que desapareció Madeleine, aseguraron que éstos bebían entre 10 y 12 botellas de vino, a las que precedían cervezas y cócteles durante los aperitivos.
La pareja británica, que lanzó una campaña mediática mundial y recibió millones de euros en donaciones para buscar a su hija, ha rechazado las sospechas de la Policía portuguesa sobre su hipotética participación en la muerte accidental y la ocultación del cadáver de su hija.
Los McCann volvieron en septiembre al Reino Unido nada más ser declarados sospechosos por la Policía e insisten en que su hija, de cuatro años, fue raptada, mientras en Portugal la Fiscalía no ha decidido aún si acusarles formalmente o no.


