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23 de octubre 2018 - 14:12

Un vistazo al futuro: inauguró muestra sobre la revolución energética alemana

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La participación de la población, una de las claves.
Desde que en 1971 el gobierno alemán aprobó el primer programa para el medio ambiente, la ofensiva germana para lograr la transformación de su matriz energética tomó un impuso inédito, que sucesivas crisis del petróleo y eventos desafortunados como los accidentes de Chernobyl y Fukushima hicieron acelerar aún más. En la actualidad, Energiewende, el término con el que denominan esta transición, se estudia cómo un modelo en el camino de la eficiencia energética y la apuesta por las fuentes renovables.

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Breve pero contundente, la muestra que se inauguró en la Facultad de Derecho exhibe el catálogo de temas sobre los que se apoya esta política diseñada y ejecutada en actos y con horizonte a 2050. Luego de que firmara el protocolo de Kyoto en 1997, Alemania se comprometió a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero un 21% hasta 2012 (en relación con los niveles de 1990). En 2014 la baja ya había alcanzado un 27,7%. De aquí a tres décadas, la ambición es que la reducción alcance entre un 80 y un 95%, apalancada por medidas de eficiencia en el transporte, la industria y la agricultura.

Otro de los puntales del plan es el abandono de la energía nuclear, controversial desde siempre por las catastróficas consecuencias de un siniestro. Por eso las ocho instalaciones que aún siguen en funcionamiento para proporcionar electricidad deberían apagarse en diciembre de 2022.

La gran apuesta son las energías renovables, claves para la reducción en la contaminación y las emisiones de gases nocivos: como refleja la muestra, las inversiones en nuevas instalaciones "verdes" saltaron de

La muestra es un vistazo sobre las bases de la transición energética germana.

La exposición itinerante que ya recorrió 13 países es un vistazo al presente y futuro de la Energiewende a través de sus avances en movilidad, eficiencia energética, almacenamiento, seguridad, economía, protección del clima y costos.

Sobre ese punto, pese a que en un principio las renovables provocaron un aumento en las tarifas de electricidad de los ciudadanos alemanes, sobre todo porque en sus facturas deben pagar una tasa para contribuir a financiar su desarrollo, en los últimos cuatro años los precios se mantuvieron estables. Actualmente, una familia tipo alemana gasta 260 euros mensuales para cubrir sus necesidades de calefacción, agua caliente, luz y electricidad, uso de la cocina y combustible. Y disfrutan de uno de los mejores suministros del mundo: de las 8.760 horas del año solo se interrumpe, en promedio, unos 13 minutos.

• Lo que viene

El paso siguiente del plan será el desarrollo de tecnologías de acumulación de energía, ya que aún mantienen en funcionamiento sus centrales eléctricas a carbón como método de respaldo a las renovables, que merman su rendimiento si no sopla viento o está nublado. Como las baterías tienen capacidad limitada, la alternativa son las centrales hidroeléctricas de bombeo que, básicamente, hace que la electricidad sobrante de la red impulse una turbina que deposita el agua en un reservorio superior. Cuando es necesario utilizar esa energía almacenada, el agua desciende por la pendiente e impulsa la turbina, que produce electricidad para inyectar a la red.

Técnicas similares se utilizan comprimiendo aire con la energía sobrante en almacenes subterráneos, que cuando es necesario se libera para poner en marcha un generador de electricidad. O el "Power to Gas", en el que la electricidad proveniente de las renovables se transforma -mediante un proceso químico- en hidrógeno o gas natural sintético, que puede almacenarse, utilizarse o inyectarse a la red de gas natural (la primera planta a escala industrial del mundo comenzó a operar en Alemania hace cinco años).


El horizonte de las políticas. El año 2050.

Otro gran desafío por delante es ampliar la red eléctrica de alta tensión, ya que cuando se cierren las usinas nucleares del sur, regiones con grandes poblaciones y grandes industrias, la energía deberá llegar en forma continua y abundante desde las centrales renovables ubicadas en el norte y el este.

Como corolario, el mayor logro ha sido que la población participe de esta revolución. Según las estadísticas, gran parte de los más de 1,5 millones de instalaciones fotovoltaicas está en los techos de las casas, los ciudadanos participan en la mitad de los parques eólicos y los agricultores acaparan el 50% de las inversiones totales en bioenergía. Con cuotas desde

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