8 de enero 2011 - 20:59
Una multitud veneró al Gauchito Gil en Corrientes
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Alrededor de 400 mil le rindieron culto al Gauchito Gil.
Los peregrinos marcharon en una colorida caravana en la que abundaron las banderas de color rojo con las que se decora cada santuario dedicado a la memoria de Antonio Gil, acompañados por los sones del chamamé, la música tradicional del litoral.
Los peregrinos ya habían comenzado a adorar al Gauchito Gil el viernes, jornada en la que se produjo la muerte de uno de los visitantes, Evaristo Reitoniano, de 52 años y oriundo de la localidad bonaerense de San Miguel, quien sufrió un ataque cardíaco mientras bailaba en medio de la peregrinación, aparentemente por las altas temperaturas que se registraron.
Este año, la Iglesia, a pesar de la tradicional reticencia, sumó un grano de arena al culto con una gran cruz ubicada a pocos metros del santuario del Gauchito Gil y con el anuncio de la construcción de una capilla en el lugar.
La leyenda indica que Gil vivió en Mercedes entre las décadas de 1840 y 1870, y que peleó en la Guerra del Paraguay. Sin embargo, no quiso sumarse a una batalla entre el los partidos Autonomista y Liberal, dos bandos de una confrontación interna que dominaba Corrientes en la época, por lo que fue detenido como desertor, delito que entonces era castigado con el degüello.
A pesar de que por las buenas referencias con las que contaba Gil, los soldados que lo custodiaban decidieron ejecutarlo.
En el momento previo comenzó la leyenda, cuando le dijo al sargento que iba a matarlo que cuando regresara a su casa se iba a encontrar con un hijo muy enfermo y que lo invocara para salvarlo, porque iba a interceder ante Dios, lo que efectivamente se cumplió una vez que se llevó a cabo la ejecución.
Una versión de la leyenda indica además que Gil se dedicó al pillaje cuando fue despojado de sus bienes por la milicia, antes de ser detenido, siempre como acusado de no sumarse a las filas autonomistas "para no derramar sangre de hermanos".
A esa circunstancia obedece el hecho de que en los santuarios del "Gauchito Gil" impere el color rojo, característico del Partido Liberal, en contraposición del celeste autonomista.


