La silueta del reconocible "angelito de oro" llama la atención de cualquier automovilista que se desplace por la autopista Ricchieri camino a Ezeiza. Muchos conocen que se trata de la señal de identidad del templo mormón ubicado a unas cuadras de allí, pero poco más. La escasa información disponible debido a las estrictas limitaciones que rigen para conocer por dentro el edificio de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (como en realidad se denomina el grupo religioso), dejó correr por años las más insólitas leyendas.
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"Nos enteramos que la gente decía que en los subsuelos funcionaban oficinas de la CIA, o que una de las agujas de las torres escondía en su interior un sofisticado aparato para conectarse con un satélite", recordó con una sonrisa Carlos Agüero, director de Asuntos Públicos, durante la recorrida que ámbito.com realizó a uno de los edificios más pintoresco pero menos conocidos por los bonaerenses, pese a que se cumplió ya un cuarto de siglo desde su inauguración, en enero de 1986.
Para poder ingresar al templo no sólo es necesario pertenecer a la Iglesia (que posee 400.000 fieles en nuestro país) sino además poseer recomendaciones que lo avalen. En esta ocasión, fue posible traspasar la entrada gracias a la profunda remodelación y ampliación que se dispuso hacer en sus instalaciones en el año 2009. Recién terminada, se abre un paréntesis hasta que sea "re dedicado" (una nueva bendición), momento en el que volverá a su régimen de exclusividad.
A la construcción de 4.600 metros cuadrados (el predio total tiene 52.000 m2) se le incluyeron dos alas nuevas. El interior fue desmantelado, redecorado, se cambiaron todas las tejas y los paños de granito del frente. El arquitecto que estuvo al frente de la obra, Luis Mielnikowicz, contó a este medio que "llevó 32 meses y trabajaron entre 250 y 300 personas por día. Además de las 160 del taller de granito, que era traído desde Córdoba. Para terminar llegamos a trabajar las 24 horas, con máquinas italianas de última generación que se accionaban de noche". Detrás de la piedra, "hay muchos kilos de acero inoxidable que funcionan de sostén. Se coloca una estructura para que calcen a la perfección, se requiere mucha precisión", añade.
Mielnikowicz describe el rompecabezas que debió encajar para que todo llegara a buen puerto. "Las puertas y ventanas son de la variedad makore y anigre de Sudáfrica, que es el único país que estaba enviando madera maciza. Las alfombras se trajeron de EEUU, los cincuenta aires acondicionados son japoneses. Hay piedras decorativas de India, España e Italia".
El edificio también cuenta con dos grupos electrógenos y dos tanques de 190 mil litros de agua (incluso una planta de tratamiento para filtrarla) y cañería íntegra de acero inoxidable. La grifería es industria nacional al igual que los muebles, de excelente calidad y decorados con filigranas de oro.
Entre tantos preparativos para terminar el templo sagrado también tuvo una aparición el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. Es que a raíz de los mayores controles a las importaciones, el plazo de finalización de la obra se extendió ya que algunos de los envíos estuvieron demorados once meses hasta poder ingresar al país.
Aunque los voceros se niegan a dar cifras concretas deslizan que el proyecto demandó la inversión de "varios millones de dólares" financiados a través del "diezmo" (10% de los ingresos personales) que aportan los fieles, y el resultado es imponente.
Llama la atención la imponente pulcritud de galerías, descansos y salones en los que se llevan a cabo las ceremonias, en los que da la impresión que no hubiera caminado alguien por años. La limpieza metódica parece ser un precepto fundamental. Incluso, antes de ingresar, cada visitante debe colocarse una cubierta de tela alrededor de sus zapatos para no marcar los delicados pisos y alfombras.
Hay tres hitos a destacar en el paseo. El salón dedicado a realizar los bautismos, o Bautisterio, al que se accede a través de un pasillo que desemboca en una tribuna circular elevada y desde la que puede apreciarse, unos metros por debajo, doce bueyes blanquísimos de piedra, tamaño natural, que soportan sobre sus espaldas las escaleras que conducen a una pileta central en la que los fieles se bañan para dar por concluido el sacramento.
La sala de novias, delicado cuarto alfombrado de cuyo techo pende una elegante araña de luces y que, tal su nombre lo indica, está dedicado a los preparativos y los minutos de espera de las mujeres antes de contraer matrimonio.
En el final del camino se encuentra el Salón Celestial, de forma irregular, donde el punto más destacado es el efecto que provoca la luz difusa que fluye a través de las angostas y altas ventanas.
El "angelito de oro"
Para aportar mayores datos sobre la figura, hay que decir que la figura representa a un ser resucitado llamado Moroni quien, en 1823, se apareció ante un joven llamado Joseph Smith, a posteriori fundador de la Iglesia, y lo llevó a una montaña donde le enseñó unas planchas grabadas en metal que relataban la historia religiosa de una antigua civilización. De la traducción de ese relato nació el Libro de Mormón, texto de lectura base de la Iglesia.
Sobre la escultura circula la leyenda de que estaba constituida por oro macizo y que en una oportunidad un grupo de audaces intentaron robarla de la aguja más alta del edificio (34 metros), sujetándola con cuerdas desde un helicóptero. El episodio nunca sucedió, pero de haberlo intentado y tenido éxito, los ladrones hubiesen descubierto con angustia que la figura está compuesta en fibra de vidrio y, eso sí, laminada en oro.
Este fin de semana el templo abre sus puertas al público por 20 días, luego de los cuáles cualquier persona que no pertenezca a la institución religiosa tendrá vedado el ingreso. Por eso, la posibilidad para recorrer este verdadero palacio es casi única y sólo volverá a repetirse en mucho tiempo, por alguna nueva remodelación o hecho fortuito. Un lapso nada exiguo y que, según los referentes de la Iglesia, "calculen que para que eso ocurra pasarán, como mínimo, entre 40 y 50 años".
DÓNDE Y CUÁNDO
El templo está ubicado en Autopista Ricchieri y Puente 13, camino al aeropuerto de Ezeiza.
Puede visitarse desde este sábado y hasta el sábado 25 de agosto, con excepción de los domingos. De lunes a viernes el horario es de 9 a 21. Los sábados de 8 a 21.
Acerca de los mormones en nuestro país
El hecho central de su historia ocurrió en 1820, cuando dos personajes celestiales se aparecieron al joven Joseph Smith para brindarle sus revelaciones. Le dijeron que él sería el instrumento por medio del cual Dios restauraría en la Tierra la iglesia originalmente organizada por Jesucristo. La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días nació oficialmente el 6 de abril de 1830 en Fayette, Nueva York (EEUU).
Experimentó un notable crecimiento en Argentina. Los primeros misioneros llegaron a Buenos Aires en 1925 y en 1939 se construyó la primera capilla en el barrio de Liniers. En la década del '60 ya contaban con capillas en varias provincias. En la actualidad posee 400.000 fieles y más de 650 capillas.
En las capillas se efectúan los servicios de adoración dominical regulares. En el templo, que los miembros de la Iglesia consideran como la "Casa del Señor", participan en actividades relacionadas a la familia, y lo hacen tanto para ellos como para antepasados fallecidos. Además allí se realizan las ordenanzas sagradas, como el bautismo y el matrimonio.
El de la provincia de Buenos Aires es su único templo en el país , pero en 2014 se finalizará la construcción de uno nuevo en la provincia de Córdoba.
La Iglesia y sus fieles aceptan el principio bíblico del diezmo, quer consiste en contribuir la décima parte de las ganancias personales. También realizan ayunos durante dos comidas consecutivas una vez al mes y donan el dinero que habrían gastado para esas comidas, que forman parte de un fondo de ayuda a los necesitados.
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