26 de agosto 2023 - 00:00

Veredicto 3.0: deberá pagar u$s82.000 por aceptar un contrato con un emoji

Conocé el caso que marcó un antes y un después en la justicia de Canadá.

En Canadá, según un juez, se puede aceptar un emoji de pulgar hacia arriba como suficiente para firmar un contrato.

En Canadá, según un juez, se puede aceptar un "emoji" de pulgar hacia arriba como suficiente para firmar un contrato.

Históricamente la única forma de convalidar un contrato es a través de una firma personal. Es la identificación universal de cualquier ciudadano en el mundo. Sin embargo, en Canadá ocurrió algo increíble: un juez federal consideró que un emoji de pulgar hacia arriba es suficiente para cerrar un contrato.

"Se trata de un método de comunicación habitual, por lo que los tribunales no deben intentar detener la ola de tecnología y su uso común" declaró el letrado, cuando se le consultó el motivo de su decisión.

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Firmar contratos con emojis: una caso nunca antes visto

Es una realidad que los emojis se usan todos los días en las conversaciones que se mantienen en aplicaciones de mensajería instantánea, fundamentalmente en WhatsApp, por ejemplo. Estos símbolos, que imitan gestos cotidianos o sirven para demostrar determinadas expresiones, son parte del llamado lenguaje "digital".

Pero más allá de eso, que un magistrado (en este caso canadiense) considere que pueden tener aún más peso del que le venimos dando hasta ahora, al punto de servir para firmar un contrato, es algo nunca antes visto y que genera debate pensarlo.

El juez Timothy Keene señaló que, a pesar de se trata de un "método novedoso", debe tomarse como una forma "válida de transmitir los propósitos de una firma", dado que es un método común de comunicación y los tribunales "no pueden ni deben intentar ir contra esa corriente".

El contrato firmado con un emoji: un antes y un después en la justicia canadiense

El caso en debate enfrentaba a un agricultor y a un comprador de lino por un contrato incumplido. Los tribunales pronunciaron un fallo a favor del comprador, que tendrá que recibir u$s82.000 canadienses (alrededor de u$s61.500 estadounidenses) por parte del agricultor.

Según se explicó, el demandado respondió en el chat de WhatsApp con el emoji del pulgar hacia arriba, a un mensaje en el que se enviaba un contrato de compra de lino. El comprador consideró al mensaje como una validación del contrato, pero la realidad es que el agricultor no estaba de acuerdo.

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"Simplemente quería indicar que recibí su mensaje de texto", alegó entonces el agricultor. Luego de contemplar ambas posturas y analizar todas las pruebas pertinentes, el juez se expidió: "...este tribunal reconoce fácilmente que un emoji es un medio no tradicional para firmar un documento", comenzó su alocución. Pero remató asumiendo que, en estas circunstancias, "ésta era una forma válida de transmitir los dos propósitos de una firma y para transmitir la aceptación del contrato de lino".

Frente a los cuestionamientos del abogado del agricultor, Keene respondió que esta parece ser "la nueva realidad en la sociedad canadiense". Por lo que los tribunales van a tener que estar listos "para afrontar los nuevos retos que puedan aparecer por el uso de emojis y similares".

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