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30 de junio 2005 - 00:00

Vergüenza

Los argentinos debieron soportar -soportan- escraches, cortes y piquetes sin que intervenga la Policía y sin que autoridad alguna los contenga. Es un estilo de gobierno desde hace dos años basado en la prescindencia de su responsabilidad, aunque el mensaje oficial se escude en que prioriza la libertad de expresiones populares. Sin embargo, curiosamente, esa actitud cambia cuando las afrentas físicas ocurren en tierras del Presidente (Santa Cruz) o afectan las inmediaciones de la Casa Rosada. En esos casos, se ordena reprimir o detener a los más díscolos. Ocurre hoy con los fastidiosos estatales, municipales, petroleros o desocupados en la provincia sureña y, ayer mismo, se utilizó igual método en Casa de Gobierno: cerraron las puertas, no se permitió el ingreso de nadie, la custodia militar llamó a la Policía y, por último, detuvieron a dos dirigentes de ATE (gremio que en apariencia es aliado de la administración) que pretendían entrar para hacer un «papelazo» (módica expresión de disgusto con corte de papelitos, como si estuvieran en una cancha de fútbol). Con los manifestantes presos, no hubo protesta ni «papelazo», más bien papelón del gremio como del gobierno. Porque, seriamente, parece encomiable que éste como su colega de Santa Cruz procedan con cierta energía para impedir disturbios o desórdenes: es una de sus misiones al frente del Estado. Pero no se entiende que estas precauciones y acciones, controles y detenciones, sean tan sensibles cuando afectan casi personalmente sus intereses y, en cambio, se distraigan cuando lastiman a otros sectores de la sociedad, ya sean empresas (Shell, McDonald's, entre otros), políticos (Ricardo López Murphy) o simples anónimos ciudadanos que atraviesan calles y veredas. Lamentable contradicción.

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Los sindicalistas de ATE Capital, Aldo Flores y Fernando Cardozo, fueron detenidos ayer dentro de la Casa Rosada cuando intentaban liderar una protesta por reclamar la personería gremial para esa organización aliada, hasta no hace mucho, del gobierno.

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De pronto, en la Casa de Gobierno se cerraron todas las puertas de acceso, se controló con celo al personal habitual de la casa y hasta se llegó a colocar cadenas en los pasillos para evitar la circulación de manifestantes. La Casa Rosada tiene normalmente como integrantes de la seguridad a fuerzas del Ejército bajo la conducción de la Casa Militar. Los únicos integrantes de la fuerzas federales dentro del lugar son los destinados a la custodia presidencial y del ministro del Interior, que sólo figuran en un mínimo número, como «

Afuera de la Casa de Gobierno, el vallado para impedir las manifestaciones de estatales se extendió hasta la calle Reconquista por un sector y hasta Defensa por el otro, y como pocas veces se impidió el paso de transeúntes por las veredas, para evitar el ingreso de personal de la Casa de Gobierno.

El efecto de estas medidas de extrema seguridad quedó reflejado también en la decisión de impedir el ingreso de periodistas «no




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