13 de febrero 2008 - 00:00

Violento robo en la casa del titular de Fedecámaras

Rubén Manusovich.
Rubén Manusovich.
Tres delincuentes armados asaltaron hoy al titular de la Federación de Cámaras y Centro Comerciales (Fedecámaras), Rubén Manusovich, y lo redujeron junto a su esposa e hijos en su casa del barrio porteño de Villa Devoto.

El empresario relató que los delincuentes entraron a su casa tras capturar en la calle a uno de sus hijos, en lo que inicialmente parecía que iba a ser "una especie de secuestro".

Según informaron fuentes policiales y el propio Manusovich en diálogo con una radio porteña, el hecho se inició cerca de las 0.30 cuando uno de sus hijos fue interceptado a bordo de su auto en el cruce de las calles Nogoyá y Benito Juárez, de Villa Devoto.

El hijo del empresario, Ariel Manusovich, de 31 años, hermano del ex futbolista Damián Manusovich, fue amenazado con armas por los asaltantes y obligado a conducir hacia su casa, situada en la calle Pasaje Hilario de Almeida 4.818, a pocas cuadras del lugar donde fue interceptado.

Cuando los asaltantes irrumpieron en la vivienda, el empresario descansaba en una habitación de la planta alta junto a su esposa, y aguardaba la llegada de otros dos hijos.

Una vez en el interior de la casa, los delincuentes golpearon a sus habitantes y comenzaron a exigirles dinero y valores.

"Eran tres jóvenes que estaban bastante drogados", detalló Manusovich, quien dijo que a punta de pistola los obligaron a tenderse boca abajo, los ataron y revolvieron toda la casa.

Minutos después arribó a la casa Pablo Manusovich,, el hijo menor del titular de Fedecámaras, quien también fue reducido por los ladrones.

"Escuchamos una especie de discusión en la parte de abajo y no me quedó otra cosa que gritarle que estábamos arriba, que era un robo, que se quedara tranquilo", recordó Manusovich.

Con la familia reducida, los delincuentes se apoderaron de dinero, electrodomésticos, joyas y dos autos, con los que escaparon.

Al lugar acudieron luego efectivos de la seccional 43, con jurisdicción en la zona, quienes tomaron la denuncia del empresario.

"La sensación es muy difícil de transmitir, la imposibilidad de hacer absolutamente nada y la angustia de que no termine en una fatalidad", expresó Manusovich.

Y añadió: "fue vivir en carne propia lo que increíblemente veníamos pregonando y trabajando para combatir".

Manusovich admitió que llegó a preguntase si el hecho había sido una venganza, aunque luego lo descartó, y dijo que la sensación que le queda es de "vulnerabilidad", ya que no puede entender "cuál es la lógica con la que se manejan" los delincuentes.

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