19 de febrero 2004 - 00:00

Aprenden candidatos: Nolasco a la Corte sin declaraciones

Con un estilo totalmente distinto del de Eugenio Zaffaroni y Carmen Argibay, la candidata la Corte Elena Highton de Nolasco evitó entrevistas rimbombantes y declaraciones explosivas cuando salió de su departamento.
Con un estilo totalmente distinto del de Eugenio Zaffaroni y Carmen Argibay, la candidata la Corte Elena Highton de Nolasco evitó entrevistas rimbombantes y declaraciones explosivas cuando salió de su departamento.
Primera señal de moderación ayer de la candidata a la Corte, Elena Highton de Nolasco: no se prestó a entrevistas rimbombantes, guardó silencio ante acosadoras preguntas sobre el aborto y a los ansiosos movileros los mandó a consultar sus antecedentes y revisar sus fallos para conocer su perfil.

Marcó así una diferencia sustancial con Eugenio Zaffaroni y Carmen Argibay, dos que con sus declaraciones pusieron en aprietos al gobierno. Tanto que el oficialismo debió acudir a las dotes políticas de Eduardo Duhalde para enrolar al Senado en la aprobación del pliego del controvertido penalista. Con Argibay ese respaldo parece tambalear y el gobierno se llena de preocupaciones cuando desafiante la jueza de la Corte de la Haya insiste en su defensa del aborto y destaca su condición de atea militante.

•Nada que decir

Pasadas las 9, la camarista abandonó su departamento en el barrio porteño de Palermo y eludió con elegancia a la marea de periodistas que desde la 7 había montado guardia frente al edificio. En realidad, la jueza no hizo más que repetir una práctica común: no hacer declaraciones al periodismo.

Sólo se limitó a decir que «lo que haya que saber» sobre su nominación «hay que preguntárselo el Presidente (Néstor Kirchner) y a (el jefe de Gabinete) Alberto Fernández».

Vestida con pantalón gris y saco al tono, respondió a las insistentes preguntas de la prensa con un «no tengo nada que decir». A esto sólo añadió: «Todo lo que quieran sabersobre mí está en mis antecedentes y mis sentencias, léanlos».

Experta en derecho civil y comercial, lectora empedernida (a la que le encanta el café con leche y canela y casi nunca almuerza) llegó 20 minutos tarde a su despacho de Lavalle y Talcahuano.

Otra de las diferencias se refiere a los apoyos recibidos desde el Foro de Estudios sobre la Administración de Justicia Independiente, desde donde se había criticado con dureza a Zaffaroni; de la Asociación de Mujeres Juezas de Argentina y del Colegio Público de Abogados.

Precisamente se recordaba ayer que ambas mujeres se habían enfrentado en un duelo ideológico por la conducción del Colegio que hoy preside
Hugo Germano. Argibay estuvo en la lista azul, más de izquierda, y Highton en la blanca, más moderada.

No es casual entonces que el gobierno se haya inclinado por elegir a una jueza no adicta a su ideología. Aunque el jefe de Gabinete,
Alberto Fernández, se empeñe en afirmar que la nominación de la camarista para integrar la Corte no se hizo para «suavizar» la polémica generada con Argibay.

Highton
deberá presentar ahora su declaración jurada de bienes y la de su participación en sociedades civiles y comerciales durante los últimos ocho años, antes de que el Poder Ejecutivo defina su situación.

Su candidatura quedará por 30 días puesta a consideración de la ciudadanía, tal como lo prevé el Decreto 222/03, que autolimitó las facultades del Poder Ejecutivo para la designación de nuevos integrantes del máximo tribunal.

En ese lapso se publicarán sus antecedentes profesionales, patrimoniales y académicos, al tiempo que se darán a conocer las publicaciones que realizó durante su carrera judicial, que inició como defensora oficial de menores e incapaces en 1973.

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