24 de junio 2004 - 00:00

Argibay negó militancia atea y favorecer el aborto

La postulante del gobierno a una silla en la Corte Suprema de Justicia, Carmen Argibay, transitó sin dificultades, pero con alguna tensión, la audiencia en el Senado en la cual se le formularon cuestionamientos a opiniones vertidas en reportajes que, en suma, desmintió.
La postulante del gobierno a una silla en la Corte Suprema de Justicia, Carmen Argibay, transitó sin dificultades, pero con alguna tensión, la audiencia en el Senado en la cual se le formularon cuestionamientos a opiniones vertidas en reportajes que, en suma, desmintió.
«No soy abortista y tampoco atea militante; simplemente, no creo en Dios, pero respeto todas las creencias», subrayó ayer la candidata de Néstor Kirchner a la Corte, Carmen Argibay, durante la audiencia pública que se realizó en el Senado. El pliego de la postulante, que cubrirá la vacante que dejó el renunciante Guillermo López, será tratado en el plenario de la Cámara alta el miércoles que viene. El oficialismo descuenta la aprobación.

En la víspera, la jurista trató de moderar su polémica predisposición a despenalizar el aborto, de manera tal de allanar el camino desde la Corte Penal Internacional de La Haya a la cúpula de Tribunales. Cuando se la consultó sobre su posición sobre la interrupción del embarazo, insistió en que «tengo una opinión personal, aunque siempre apliqué las leyes y nunca declaré inconstitucional el Código Penal (en el cual, desde 1922, existen casos de despenalización)».

«Me gustaría -agregó- que no tuviéramos que llegar al aborto, que hubiera más información y prevención. No soy abortista y tampoco confundo la función de legislador con la de juez; yo no voy a dictar leyes; puede no gustarme una norma, pero mientras esté vigente la voy a cumplir», concluyó en lo que parecía el punto final de una discusión que la ponía en aprietos.

No fue así. Una vez que contestó 56 preguntas confeccionadas por la Comisión de Acuerdos sobre la base de las impugnaciones que se le formularon, se enredó en un áspero cruce con la peronista Liliana Negre de Alonso (San Luis) y la sanjuanina Nancy Avelín (Cruzada Renovadora). Ambas votaron contra la civilista Elena Highton de Nolasco, precisamente, por expresiones doctrinarias sobre el aborto.

A continuación se reproducen los tramos salientes del debate entre las senadoras y la doctora Argibay.

Liliana Negre de Alonso:


Desde su punto de vista, ¿el feto es parte del cuerpo de la madre?

Carmen Argibay:
No, yo no dije eso. Lo que no está claro es cuándo comienza la vida...

L.N. de A.:
Usted reconoce que no lo sabe y, en realidad, está propuesta para cubrir el cargo de jueza de la Corte, quien debe interpretar la Constitución nacional. Nuestro país firmó la Convención de los Derechos del Niño que protege a todo ser humano menor de 18 años desde el momento de la concepción. Lo dice también el Pacto de San José de Costa Rica. ¿Lo que usted afirma no se contrapone a lo que fijan la Constitución y los acuerdos internacionales?

C.A.:
No se contrapone. Quiero que la ciencia médica me diga desde cuándo hay concepción.

L.N. de A.:
Hay varios estudios médicos que hablan de la independencia genética del no nacido. ¿No les reconoce autoridad científica?

C.A.:
Lo reconozco, así como también hay otras escuelas científicas que sostienen lo contrario.

L.N. de A.:
¿Y si hay un conflicto de interés entre la vida....?

C. A.:
Depende del caso.

L.N. de A.:
Como jueza, ¿ usted dijo que nunca había declarado la inconstitucionalidad de la prohibición del aborto?

C.A.:
Nunca lo declaré porque no creo que sean inconstitucionales los artículos del Código Penal.

Nancy Avelín:
Pensé que no iba a hacer preguntas. Pero se me plantearon algunas dudas. ¿No tiene claro cuándo hay vida?

C.A.:
¿Vida independiente? En el embarazo extrauterino hay un óvulo fecundado y eso no se puede considerar vida porque no puede prosperar.

N.A.:
La Academia Nacional de Medicina afirma que la vida empieza con la concepción.

JorgeYoma
(interviene para que la discusión no se le fuera de las manos): De ninguna manera es intención restringir la formulación de preguntas. Pero tratemos de no ser reiterativos, porque los alegatos se harán en el recinto. De lo contrario, se desvirtúa el sentido de la audiencia pública.

N.A.:
No estoy haciendo un alegato. Lo acaba de hacer usted (aplausos). Me atengo a una pregunta objetiva. No me queda claro qué piensa sobre el comienzo de la vida humana la doctora Argibay.

C.A.:
Es lo que dice la Constitución. Pero debemos ponernos de acuerdo sobre cuándo hay concepción...

N.A.:
Cuando hay conflicto de intereses de derechos, ¿el primero es el derecho a la vida?

C.A.:
Por supuesto. La frentista Vilma Ibarra se abocó a interrogar sobre la condición de «atea militante» que se atribuyó la propia aspirante al máximo tribunal. «Esa fue una expresión irónica. El periodista me preguntó: ' Usted es atea, ¿cómo?'. Y yo le respondí con ironía: 'Militante'. Lo dije porque reconocía mi condición de atea, nada más», se defendió. «¿Dedicó seminarios o charlas para hablar contra las religiones o la creencia en Dios?», inquirió la senadora porteña. «No, en absoluto, eso está reservado a mi esfera privada. En mi familia hay católicos practicantes y me enseñaron que nadie imponía ideas a los demás», replicó.

Eduardo Menem
ya había ahondado en ese flanco. «¿Qué es eso de ateísmo militante? -preguntó- Porque usted sabe que hay dos formas de ateísmo, según dicen: la de no creer en Dios o la de creer que Dios no existe. Lo que usted afirmó se puede entender como activismo en contra de los que creen en Dios», avanzó.

«Todos
los que me conocen saben que no soy una activista. Es una cuestión personal, nunca les impuse mis creencias a los demás. Respeto a todos los creyentes y a quienes no lo son. La fe se tiene o no. No se puede razonar», contestó Argibay.

Antes de la ronda de consulta, se leyó una carta de la candidata, en la cual aseguró, entre otras cosas, que «no
me consta que figure en la lista de desaparecidas de la Conadep; estuve ilegalmente detenida en 1976 y me indemnizaron con una suma que oscila entre $ 15.000 y $ 17.000 en bonos».

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