20 de abril 2005 - 00:00

Béliz va a juicio por desobediente

Gustavo Béliz
Gustavo Béliz
De todos los jueces que cargaron contra Gustavo Béliz, fue Sergio Torres el que lo ajustició. El ex ministro de Justicia -un cruzado contra los jueces federales desde su magnánimo puesto- terminó procesado por desobedecer a un juez neuquino. Torres no lo mandó a prisión, pero le trabó un embargo por 100 mil pesos. El ex funcionario K sumó así otro motivo para pasear sus penas por el porteño barrio de Palermo.

El caso que hundió más a Béliz en desgracia sucedió el 24 de setiembre de 2003, cuando el juez federal Guillermo Labate le pidió el envío de tropas de Gendarmería para impedir que grupos piqueteros cortaran el puente que une Neuquén con Cipolletti y evitar que esa provincia quedara aislada.

Ese día, Labate remitió un oficio a Béliz para que «en su carácter de ministro y en el término de 12 horas dispusiera el envío de todos los medios y recursos necesarios para garantizar la libre circulación de la Ruta Nacional 22». Por esos días, Neuquén padecía la presión de 350 docentes, empleados estatales, judiciales, desocupados y militantes del Polo Obrero que mantenían cortado el puente desde hacía una semana.

El ex ministro debía informar en el término de tres horas sobre las medidas adoptadas, pero jamás respondió.
Argumentó que el pedido «era impreciso» y que, para esa época, Gendarmería se estaba reorganizando en distintos puntos del país. Respondió así, pese a que el propio jefe de Gendarmería manifestó estar en condiciones de enviar las tropas en 48 o 72 horas por vía terrestre.

Tamaña e infantil excusa motivó que el magistrado neuquino lo denunciara ante la Justicia Federal.

• Respuesta

Ayer Torres entendió que Béliz estaba en una « inmejorable condición» de dar debida respuesta al pedido del juez Labate porque era el ministro de Justicia y Seguridad de la Nación.

Pero
«Béliz demostró claramente su voluntad de no acatar la orden y optó por ser fiel a su línea estratégica de trabajo», remató Torres.

Es que el ex ministro de Justicia, con el guiño del fiscal
Norberto Quantín, siembre se negó a utilizar las fuerzas de seguridad para controlar el avance de las milicias piqueteras. De hecho, cuando el piquetero oficialista Luis D'Elía tomó la Comisaría 24ª del barrio La Boca, Béliz y Quantín se negaron a utilizar la fuerza para desalojar la dependencia policial. Todo pese a que existía la orden de la jueza María Angélica Crotto de hacer cesar el copamiento.

Cuando
Béliz fue indagado, defendió su postura de no enviar tropas a Neuquén. Dijo que la presencia de fuerzas federales había ocasionado conflictos en esa provincia. Específicamente, se refirió a la «pueblada» del '96, cuando un levantamiento popular culminó con la muerte de Teresa Rodríguez.

«A raíz de esos y otros tristes episodios, el gobierno nacional había dispuesto la priorización de los operativos de prevención de la criminalidad en las zonas urbanas, afectando a ese objetivo al personal de Gendarmería»,
agregó entonces. También manifestó que al no enviar a la Gendarmería «obró sin influencia del presidente de la Nación o de otros ministros, por cuanto respetó una línea estratégica de trabajo que asumía con plena convicción, consciente de que era la mejor respuesta a la situación sociopolítica que se estaba enfrentando».

Torres rebatió de plano los argumentos de Béliz, aunque aclaró que el meollo de la causa no radicaba en la discusión de la política estatal para dar debida respuesta a los distintos conflictos sociales, ni discurrir acerca de la criminalización de la protesta, sino establecer si existió la orden y si fue o no cumplida por su destinatario.

Para el juez, «se encuentra acreditado que Béliz desobedeció la orden emanada del juez» y destacó que desde que fue nombrado ministro el 25 de mayo de 2003 era su competencia entender en el ejercicio del poder de policía de seguridad interna y la dirección de las fuerzas de seguridad.

Béliz fue despedido por
Néstor Kirchner luego de que el mandatario constara que había policías armados en un cordón de custodia a la Legislatura porteña, a pesar de una orden expresa suya. Desde que salió del gobierno, Béliz acumuló varias causas en la Justicia, aunque el de ayer fue el primer procesamiento en su contra. Por caso, está denunciado por violación de secreto a raíz de la difusión en un programa televisivo de la foto de un alto jefe de la SIDE, Antonio «Jaime» Stiusso.

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