8 de marzo 2002 - 00:00

Carrió divide al PJ por juicio a la Corte

Con señas y secretos al oído, la arista Elisa Carrió parece controlar la Comisión de Juicio Político que preside el kirchneriano Sergio Acevedo.
Con señas y secretos al oído, la arista Elisa Carrió parece controlar la Comisión de Juicio Político que preside el kirchneriano Sergio Acevedo.
"Esto no puede ser, es una vergüenza: acá hay diputados del PJ que se comportan como punteros de Elisa Carrió; se dejan llevar de las narices por Lilita porque piensan que van a reconciliarse con la sociedad por voltear a la Corte Suprema", bramó anoche la riojana Alejandra Oviedo en una reunión informal y reservada que mantuvieron los peronistas de Juicio Político en presencia del jefe de bloque, Humberto Roggero, quien llegó para contener una diáspora que parece inevitable en el oficialismo.

El kirchneriano Sergio Acevedo, titular de la comisión que prepara la embestida contra el máximo tribunal y supuesto destinatario de la filípica oviedista, no se hizo cargo. Oviedo venía de mantener varias peleas en Juicio Político con su compañero de Tucumán, Ricardo Falú, y la mismísima jefa espiritual del ARI. Estaba más que entrenada para la lidia, tras un día agitado.

Siguió callado, después de que la dama subrayó: «Yo estoy convencida de que en 2003 vamos a elegir un presidente peronista». Tácitamente, acusó a los aliados de la fundadora del ARI en Juicio Político de pensar en alternativa electoral propia. De hecho, el referente político de Acevedo, Néstor Kirchner, no disimula su sueño de armar una fuerza transversal de centroizquierda, acoplando a frepasistas desencantados que simpatizan con el lilismo. Acevedo le escapó al escándalo.

Al mediodía, en Juicio Político, Oviedo se puso en forma y desató la ira de Carrió, una vez que anunció que, desde las 17, iban a discutir en la Comisión de Peticiones, Poderes y Reglamento, que ella preside, la validez de la recusación pedida por los abogados de Julio Nazareno, Eduardo Moliné O'Connor y Guillermo López. El trío de magistrados solicitó la exclusión de los legisladores que litiguen, directa o indirectamente, en la Corte, según la prohibición del artículo 90 del reglamento de Diputados.

• Tema cerrado

Carrió tragó saliva, frunció el ceño y acarició el crucifijo que nunca despega de su pecho. Acevedo se adelantó, como si hubiera entendido alguna seña secreta de la líder del ARI. «Mirá, Alejandra -le dijo a Oviedo por su nombre de pila y omitiendo las formalidades que impondrían la presencia de taquígrafos-, ese tema ya está cerrado: nosotros rechazamos públicamente la recusación.»

Como si no fuera suficiente y mientras se quitaba una pelusa del suéter, Carrió insistió: «Creo que ya terminó ese debate». «Todavía está abierto, Lilita», se sobresaltó la delegada de La Rioja, dispuesta a enfrentarse sola contra la mayoría de Juicio Político.

«No podemos quedar sujetos a la estrategia de la Corte; si es necesario, voy a correrlos con el Código Penal y denunciarlos por abuso de poder»
, pareció enfurecerse, mientras Acevedo sellaba la boca y la frentista Nilda Garré guardaba sugestivo silencio. Más tarde, castigaron a Oviedo. Como si hubiera una orden no escrita de Lilita, Graciela Camaño de Barrionuevo, el delasotista Eduardo Di Cola y el duhaldista moderado Jorge Villaverde faltaron a la sesión posterior de Peticiones, de la cual también forman parte, y le restaron quórum a la convocatoria de la riojana.

El siguiente round fue con
Falú, uno de los instructores junto a Di Cola de la causa del «corralito». «Ricardo, yo quisiera que ampliáramos la pesquisa a los 9 ministros y no sólo a los 6 que firmaron la declaración de inconstitucionalidad», propuso Oviedo. «Escuchame, ya hemos finalizado el informe y no creo que sea necesario abrirlo», se plantó el tucumano. Oviedo volvió a la carga, pero no pudo conseguir que Falú cambiara de criterio. «Ese tema lo manejé yo», la frenó.

Ni siquiera cedió cuando la diputada de La Rioja dejó al descubierto que él desconocía que los 3 jueces -
Augusto Belluscio, Gustavo Bossert y Enrique Petracchi-que no firmaron la acordada que declaró inconstitucional la restricción a operaciones bancarias, y que quedaron afuera del enjuiciamiento, adoptaron una posición distinta ante acciones de amparo de ahorristas. La contradicción manifiesta merecería un pedido de explicación de quienes llevan adelante la investigación.

Mientras se sucedían los cruces en la comisión y el duhaldista José María Díaz Bancalari intercambiaba comentarios en voz muy baja con Carrió, Acevedo entraba y salía de la oficina para hablar con los movileros e informar que ya estaban redactados los cargos, si bien anoche algunos diputados todavía apuraban los papeles para quedar liberados y poder volver hoy a sus respectivos distritos.

Al finalizar, se decidió correr traslado al noneto de ministros para que se interiorice de las acusaciones y, a continuación, dar un nuevo plazo para que se defiendan en persona o por escrito. El primer trámite llevará un par de semanas más y el siguiente otro tanto.
En el ínterin, el peronismo tratará de zanjar sus querellas de entrecasa.

• Parcelas

En la víspera, para evitar la fractura, Roggero citó de urgencia a la tropa propia de la comisión a un debate a puertas cerradas a última hora, previo al que mantendrán la semana que viene con la bancada en pleno. El conflicto, que puede derivar en escandalosa secesión, se presenta entre 2 parcelas. Por un lado, están los que alientan la decapitación masiva de magistrados de la Corte, aún cuando haya más elementos políticos que legales. En sintonía con Carrió y Garré, allí se ubican los duhaldistas Díaz Bancalari y Camaño -aunque cada día que pasa con más bajo perfil-, y el aspirante a verdugo, Acevedo. Este núcleo ya rechazó la demanda de los abogados de Nazareno, Moliné y López para que se excluyeran de la investigación los diputados que tienen diploma de abogado y tengan causas en la Corte.

Del otro, se ubican los que opinan exactamente lo contrario, que sólo cabe un enjuiciamiento con sustento jurídico y que correspondería la recusación de varios fiscales legislativos de
Nazareno y compañía, y así darle transparencia al enjuiciamiento. Carecen de número en Juicio Político, pero son fuertes en Peticiones, Poderes y Reglamento, donde ayer se abrió un expediente por las recusaciones pedidas por la defensa, adueñándose del litigio.

De acuerdo con las normas del cuerpo, esta dependencia -capitaneada por
Oviedo-es la que entiende en la interpretación del reglamento y, por lo tanto, puede dictaminar la aplicabilidad del artículo 90 que reclaman los abogados del terceto de magistrados, y que obligaría a dar un paso al costado a la creadora del «Rinconcito de los jubilados», María América González, Carrió y el tucumano Ricardo Falú.

Comparten tribuna con Oviedo en Peticiones la salteña
Lelia Chaya, la cordobesa Martha Alarcia y Adrián Menem. Participan del mismo criterio en el bloque varios diputados del interior que no se referencian en los grandes líderes del PJ y que ya plantearon sus objeciones al mecanismo desplegado por Acevedo y el duhaldismo. Tal como informó este diario, el tucumano Roque Alvarez y el rionegrino Carlos Larreguy, entre otros, cuestionaron que nunca se hubiera consultado al plenario de la bancada sobre el proceso. Esa catarsis quedó inconclusa el 13 de febrero porque el presupuesto copó el temario de discusión. En la víspera, Roggero prometió rehabilitarla en menos de 7 días.

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