- ámbito
- Judiciales
Caso Menem: La Cámara no se pronunciará hasta agosto sobre su detencion. Repercusiones por opinión de Zaffaroni.
Particular repercusión tuvo un artículo que publicó este diario del Dr. Eugenio Zaffaroni. Era casi el único entre los más renombrados penalistas del país que no se había pronunciado en público, sí en privado, contra la insólita interpretación de la figura de "asociación ilícita" que hicieron el juez Jorge Urso y el fiscal Carlos Stornelli. A los lectores que preguntan telefónicamente sobre ese artículo se les informa que el mismo apareció en página 17 de la edición de Ambito Financiero del martes 17 de julio. También se puede leer en www.ambitoweb.com de esa fecha picando en "otras notas" de la portada principal del site. El artículo causó impacto por el contenido, más una discutible afirmación jurídica y por ser el Dr. Zaffaroni uno de los penalistas argentinos más conocidos hoy en el exterior. Escribió un "Tratado Penal" de 5 tomos que han consultado en sus estudios las generaciones actuales de abogados -inclusive Urso y Stornelli, quizá también Monner Sanz-. Milita Zaffaroni en el Frepaso, fue juez federal, polémico, un político demasiado liberal en Derecho pero reconocido como buen pensador jurídico. Hoy en el gobierno es titular del INADI, Instituto Nacional Contra la Discriminación.

«Referida a cualquier delito, sin atender a su gravedad, es poco explicable ante la escala penal más alta», sostiene el Dr. Zaffaroni.
«Una 'asociación ilícita' es una banda dedicada a cometer delitos en forma permanente e indefinida», agrega en contra de la interpretación que hizo Urso al aplicarla para vender armas a Panamá y Venezuela.
¿Puede ser tan despótica la Justicia de interpretar correctamente para el futuro la «asociación ilícita» a partir de privar de la libertad, como conejos de ensayo, a Carlos Menem, Víctor Alderete, Martín Balza, Emir Yoma y otros? Entraríamos a justificar algún progreso de otra ciencia, la medicina, a partir de los experimentos mortales del Dr. Mengele con prisioneros judíos de los campos de concentración de Auschwitz, durante el nazismo.
Sin pretender discutir Derecho con un tratadista del nivel del Dr. Zaffaroni pero ya entrando en lo lógico -el Derecho siempre debe serlo-pareciera más justo lograr, primero, jueces serios, no muy jóvenes y capaces de no sacrificar la libertad de nadie para encumbramiento personal, como parece evidente en Urso y Stornelli. En la Argentina hasta hoy hubo más juego político o mera trayectoria en Tribunales -donde también se ingresa por parentesco o política-que prueba de idoneidad para elegir jueces y así nos ha ido con el prestigio de nuestros estrados.
Es comprensible que algunos casos muy discutibles necesiten sacrificar la libertad de hombres hasta que sucesivos pronunciamientos creen una jurisprudencia cierta para el futuro. Pero, ¿están justificadas estas prisiones de un ex presidente y otros por algo en que sólo creen dos funcionarios, Urso y Stornelli, y quizás algún camarista cuando los grandes tratadistas dicen que la aplicación que hacen ellos de la «asociación ilícita» es un real disparate?
• El broncismo
Además, que el derecho de garantía de los ciudadanos «siempre» avance -como dice el Dr. Zaffaroni-en base a privar de la libertad a las personas, es un método inhumano, cuando a cualquiera se le ocurre que hay otras formas, por caso las analogías que puedan provenir de códigos de otras naciones.
¿Acaso Juan Bautista Alberdi no hizo nada menos que la Constitución argentina, imitando?
Jorge Urso, como dicen en Tribunales, «está enfermo de broncismo» por aspirar a un busto de bronce como el primer juez que detuvo en democracia a un ex presidente constitucional. Buena o mala, la discutan o no, la década de Carlos Menem en el gobierno pasó ya a la historia y Urso aspira a que, en los libros, aparezca al menos una mención diminuta de que un juez mandó detener a Menem. Piensa así, que su decisión trascenderá a su persona y sentará precedentes y lo expresó en sus dos reportajes tras dictar el procesamiento, cuando se hizo fotografiar desde abajo para los diarios para dar aire de imponencia a su imagen.
• Los tratadistas
Desde verdaderos tratadistas del Derecho como León Arslanian, Gil Lavedra y Eugenio Zaffaroni ahora -ninguno quiso nunca a Menem-hasta constitucionalistas como Bidart Campos y destacados abogados como Maximiliano Rusconi o políticos como Raúl Alfonsín, se han pronunciado críticamente y van hacia hacer trizas los sueños de gloria de Urso y Stornelli salvo que éstos, en su mesianismo, se consideren superiores a todos.
Urso quedaría en el absurdo de ser revocado, pero igual podría entrar a la historia por haber detenido aunque sea absurdamente a un ex presidente. La historia está llena de mediocracias que han trascendido tratando de dinamitar -a veces lo lograron-pedestales de grandes hombres. Empezando por Marco Bruto.
• Caso Alfonsín
Se esclarecerá, avanzará el Derecho, tendrán mejor perspectiva los argentinos en el futuro a los cuales no podrá aplicárseles esta figura de la «asociación ilícita» tal como la imaginan Urso y Stornelli. Claro que hoy cuesta varias detenciones injustas en el caso venta de armas. Pero ya las costó en el caso de Fassi Lavalle (la «asociación ilícita» fue con su mujer) y en el caso de Víctor Alderete («asociación ilícita» con sus gerentes como presidente del directorio del PAMI), donde tal barbaridad la dispuso el juez Adolfo Bagnasco y hoy lleva Alderete año y medio de prisión.
La imprevisibilidad -mal de nuestros poco serios estrados-hizo que fuera Menem y no Raúl Alfonsín quien deba soportar prisión para esclarecer para el futuro la «asociación ilícita».
Alfonsín vendió más armas con decretos secretos que Menem. También le cambiaron el destino de los envíos (a Honduras y terminaron contra Edén Pastora en Nicaragua). Privó de ingresos por otra venta a Irán (10 tanques y munición y desapareció todo). Alfonsín y sus ministros jamás fueron ni interrogados por esto.
Son las injusticias que hacen avanzar el Derecho Penal de Garantías, diría con frialdad Zaffaroni.
Hay «broncismo», aunque sea ingenuo en Urso, y además mal pensada protección contra acusaciones en su contra ya en investigación por enriquecimiento ilícito siendo juez. Tendrá que ser real que alquila y no le pertenece la costosa estancia en Chascomús a nombre de una sociedad extranjera para sus caballos de equitación. Cualquiera sea el resultado final de su extralimitación con Menem y los otros detenidos como Erman González, el general Balza o Emir Yoma, la causa contra Urso avanzará en el Consejo de la Magistratura, se descuenta. También se cree que acorralado por sus desmadres Urso acentuará los rigores del cautiverio del ex presidente en Don Torcuato. Lanzó el procesamiento de María Julia Alsogaray (desconfiable por venir de un juez acorralado como Urso) pero sin analizarse aún si es real o político ese proceso. Si es político y fruto del acorralamiento que el insólito fiscal Stornelli pretenda que Urso arrebate el sumario de la explosión en Fábrica Militar con 7 muertos en Córdoba. Es un delirio pensar en la peor fantasía, que se haga volar medio pueblo para destruir unos papeles sobre eventual ventas de armas en una oficina administrativa donde podrían haber sido robados.
• Los camaristas
Cómo terminará Urso, en bronce, en libros o destituido, más o menos se vislumbra. Pero, ¿qué pasará con los jueces camaristas Martín Irurzun, Horacio Cattani y Eduardo Luraschi, que deben pronunciarse sobre la nueva detención, en este caso de Menem?
Sólo se sabe algo. No se pronunciarán durante la feria judicial de julio porque se piensan tomar sus vacaciones invernales.
Esta cámara de apelación por encima de Urso el 24 de mayo pasado confirmó la prisión preventiva de Emir Yoma y dijo que había «asociación ilícita». Aún no se había detenido a Menem ni se habían pronunciado contra la «asociación ilícita» en la «interpretación Urso-Stornelli» los más destacados tratadistas argentinos de Derecho Penal.
Ante la nueva realidad, ¿se desdirá la Cámara que ya dijo que no se investiga a un gobierno sino a una organización que puede ser o no de funcionarios y alentó así a Urso en su poco seria interpretación, sin tener suficientes conocimientos jurídicos para hacerlo. Más aún: ordenó «investigar para arriba».
Puede mantener el procesamiento y detención de Carlos Menem la Cámara, para no ser contradictoria y pese a todo lo que varió el concepto, de la «asociación ilícita» al «estilo Urso». Claro, los tres camaristas podrían caer también estigmatizados junto al juez si sobreviene después el pronunciamiento de la Corte Suprema que, se descarta, tendrá que estar acorde con tantos tratadistas destacados del país.
¿O podría zafar esta Cámara de Irurzun, Luraschi y Cattani por el lado de que el juez se excedió o no tiene pruebas para incluir en las detenciones a Carlos Menem y eso liberaría automáticamente a éste de la prisión en agosto? Es una postura que muchos también creen que adoptarán los camaristas: incinerarse jurídicamente junto a Jorge Urso pero no tanto. Es lo que en política se llama acompañar hasta la puerta del cementerio el féretro... pero no más.
Urso corre peligro por la causa de enriquecimiento ilícito, los camaristas no.
A Urso le preocupa mucho esa causa.
Tanto, que niega sin causa interrogar a Domingo Cavallo y quiere hacerlo con Alberto Kohan, ex secretario de la Presidencia. ¿Por qué esta arbitrariedad? Simple: le han transmitido esas versiones que siempre circularon de que Kohan «banca» a Jorge Lanata y sus medios. También se habla de que financiarían a Lanata Ruckauf, los Macri y otros. Y Lanata difundió por TV el video con los bienes suntuosos presuntamente de Urso...
Por eso si Kohan, Ruckauf, Macri y otros cayeran cerca de Urso...
Pero no es el problema ni el trauma de los camaristas que deben juzgar la prisión de Menem, Balza y otros.
• Carencia probatoria
Motivos para liberar a Menem no faltan porque no hay en el endeble pronunciamiento de Urso prueba alguna concluyente. Deduce el juez que debió haber un «conductor con capacidad suficiente» y de ahí deriva en que debió ser Carlos Menem. Poco serio argumento.
Tiene errores gruesos el procesamiento que dictó Urso. Por caso habla de que el gobierno «dispuso crear la Secretaría de Asuntos Especiales de la Cancillería» para designar al cuñado del ex presidente, Karim Yoma. No es cierto: esa secretaría ya existía desde la presidencia de Raúl Alfonsín, que dictó similares decretos de venta de armas, tratados por esa secretaría.
Llama Urso «prueba» a que, al declarar, Erman González dijo que el presidente de la Nación no está obligado a firmar todo decreto que le presenten los ministros. Es más que obvio esto y no significa nada. Menem entonces o De la Rúa hoy por Domingo Cavallo firman decenas de decretos no iniciados por la Presidencia.
Que Esteban Caselli haya declarado que «Menem me dijo que mantuviera a Sarlenga de presidente de Fabricaciones Militares», de donde se vendieron las armas, es flojísimo como prueba. Hay decenas de ratificaciones de funcionarios que puede disponer un presidente sin ser ello objetable por la Justicia. Además, Caselli hoy es la mano derecha de Carlos Ruckauf, enemigo político declarado del detenido en Don Torcuato.
Todo lo demás es así, sin pruebas concretas.
¿Se enojarán los Yoma si la Cámara encuadra y libera sólo a Menem? ¿Protestarán por tener que esperar ellos el pronunciamiento de la Corte Suprema? ¿Y si lo libera antes a Menem el juez Chumbita de La Rioja porque no se puede detener a un candidato electoral como es Carlos Menem suplente de Eduardo Menem en esa provincia? ¿Y si llega un pronunciamiento tajante de la Comisión de Derechos Humanos, donde ya se hizo la denuncia de la arbitraria detención del ex presidente? ¿Y si invocando la «unidad nacional» De la Rúa le hace la mala jugada de indultarlo a Menem? Este rechazaría la medida -aunque no puede hacerlo por ser por decreto-lo que considera un atropello político a su dignidad e inocencia. Pero sólo podría mantenerse en la residencia de Don Torcuato como «autopreso voluntario», equivalente a una huelga de hambre, sin la vigilancia de la Policía Federal, hasta que la Cámara de Apelaciones o la Corte Suprema decidan.
El presidente De la Rúa, como tal, tuvo que decir que la detención «era un tema de la Justicia». Pero se le reprocha que no haya puesto la parte secundaria de la zona pudenda de los hombres para decir, por ejemplo, «no obstante, como abogado que soy, pienso que la Justicia está interpretando mal la 'asociación ilícita' dentro del Derecho Penal de Garantías». No lo hizo.
Esperemos entonces a agosto. Está a pocos días.


Dejá tu comentario