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CGT desafía a la Justicia por el traslado de Perón
«Creemos que va a estar», se consuelan entre sí en la CGT cuando se preguntan si el Presidente participará del acto, que presumen masivo, la tarde del 17 de octubre en la quinta «17 de Octubre».
Pero recién el miércoles, tras un cruce de notas y reproches, el ministro del Interior, Aníbal Fernández, abrió su despacho a la cúpula de la CGT y le prometió que la Policía Federal colaborará con el operativo de seguridad de la caravana.
La presentación judicial para destrabar la mudanza la patrocinará Humberto Linares Fontaine, abogado de María Estela Martínez de Perón. La última esposa de Perón sostiene una antigua controversia con Holgado sobre la herencia del creador del peronismo.
Sobre ese punto, está pendiente que la Corte Suprema disponga un examen de ADN para determinar si Holgado es, como asegura, hija no reconocida de Perón. Entre tanto, la mujer recurrió a la Justicia para reclamar que los restos continúen en el panteón de la Chacarita.
El argumento central del escrito que confeccionaba Linares Fontaine se sostenía sobre un punto: al margen de la negativa formal del PJ a aceptar una prueba de ADN, que el cadáver se traslade a San Vicente no estorba ni impide que en el futuro el examen se concrete.
Para el peronismo, Holgado es mala palabra: la acusan de « mitómana» y sostienen que, dos años atrás, un ADN entre la mujer y su hermano arrojó como resultado que ambos eran hijos de los mismos padres. «O los dos son hijos de Perón o ninguno lo es», torean.
El miércoles por la noche, la peña que orbita alrededor de Perón y su cadáver, club que ordena Antonio Cafiero, intuía el fallo que trascendió ayer. Días antes, a través de su abogado Santos Cifuentes, Holgado había planteado que se impida la mudanza.
Es otro golpe. El mausoleo de San Vicente y la aventura del traslado fueron pergeñados por Eduardo Duhalde. Cuando se haga el acto: ¿se lo invitará o, en caso de que no, quién le avisará que no vaya? Solución: rubro ex presidentes lo maneja ceremonial de Casa Rosada.
Asimismo, para evitar excesos de protagonismo, los organizadores pactaron cambiar la hoja de ruta: en vez de usar la avenida Pavón, vena abierta del conurbano, optaron por la más ágil e inocua autopista Riccheri.
Un peaje más que tendrá que pagar el cadáver, incompleto e itinerante, de Juan Perón.

