- ámbito
- Judiciales
Chofer, en desventaja jurídica, también refutó a Pontaquarto
Por primera vez, ayer enfrentaron al arrepentido Mario Pontaquarto con testigos que lo desmintieron, aunque uno de ellos fue denunciado por falso testimonio y será investigado por ese delito que tiene pena de un mes a cuatro años de prisión. El primer careo fue entre Pontaquarto y Luis Alberto Ruidía, el ex chofer de Fernando de Santibañes, que fue sindicado por el ex secretario como la persona que lo custodió cuando trasladó los 5 millones de pesos desde la SIDE al Congreso. Ruidía negó el episodio, pero el juez Rodolfo Canicoba Corral, por impulso de los fiscales, sospecha que en su declaración hubo contradicciones, y decidió pedir que lo investiguen. Otro testigo también refutó a Pontaquarto: fue su amigo Alejandro Colombo, quien desmintió que haya sido el nexo entre el ex secretario y Martín Fraga Mancini, asesor de Remo Costanzo, para blanquear la situación de los sobornos. Ambos testimonios vuelven a debilitar la teoría que sobre las coimas Pontaquarto llevó a los Tribunales, y no es un detalle menor porque en los próximos días los senadores imputados seguirán la misma línea.

El ex chofer de De Santibañes declaró primero ante el juez durante cuatro horas y, en el transcurso de la audiencia, Canicoba Corral resolvió ordenar un careo con Pontaquarto porque los dichos de ambos se contraponían totalmente.
Al momento de confrontarse, Pontaquarto miró a Ruidía y le dijo: «Eras vos», pero el chofer negó haber actuado como custodio del ex secretario parlamentario.
Los fiscales Federico Delgado y Eduardo Freiler tomaron debida nota de que, cuando le preguntaron si identificaba al ex empleado parlamentario, respondió: «En esos momentos, uno no mira la cara de los otros».
Cuando los investigadores preguntaron a qué momentos se refería, porque había negado el episodio, Ruidía dijo: «Cuando uno se cruza con los choferes de los senadores».
Esta fue una de las cuestiones que gravitaron para que el dúo de fiscales pidiera y Canicoba Corral concediera una investigación sobre falso testimonio, un delito que para este caso tiene una pena de un mes a cuatro años de prisión.
• Vida personal
Además, consideraron que, si bien Ruidía negó haber custodiado a Pontaquarto hasta el Senado la noche que retiró los 5 millones de pesos de la SIDE, admitió que para esa época solía manejar un automóvil Renault Laguna blanco con vidrios polarizados, «como lo describió Pontaquarto».
En rigor, influyó negativamente sobre el chofer de la SIDE la poco clara explicación que dio sobre cuestiones más vinculadas a su vida personal que a la causa, es decir al pago de coimas.
Por caso, no dejó en claro si continuaba trabajando o no para De Santibañes. Primero dijo que trabajaba para la SIDE, pero inmediatamente reconoció que estaba adscripto a De Santibañes.
Luego relató que su último contacto con el ex jefe de la SIDE fue cuando éste se fue de la central de inteligencia, pero después admitió que habló en los últimos días.
Aseguró que percibía un sueldo de $ 1.500 por mes y que pagaba un crédito por la misma suma, y precisó que tanto su celular como el automóvil que manejaba pertenecían a De Santibañes.
• Plano
La otra situación que terminó «condenándolo» fue cuando el juez le preguntó si conocía el despacho del ex director de Finanzas de la SIDE Juan José Gallea, a lo que Ruidía respondió en forma tajante que «no», pero cuando le preguntaron si podía dibujarlo, inocentemente consintió hacer un plano del lugar.
La misma situación se produjo cuando negó conocer el denominado «sector cinco», donde se encontraba ubicado el despacho de De Santibañes, pero cuando le preguntaron si podía hacer un croquis del mismo, aceptó.
Pero no fue el único careo que debió afrontar Pontaquarto, ansioso por poner en práctica este tipo de medidas que -obviamente-le son favorables (ayer, en una maratón mediática, se mostró dispuesto a enfrentarse con cualquiera de los senadores).
Por una situación similar pasó Alejandro Colombo, «amigo íntimo» de Pontaquarto (así quedó asentado en las actas de la declaración). El «arrepentido» lo nombró en su segunda declaración indagatoria ante Canicoba Corral como la persona que actuó de nexo entre el ex secretario parlamentario y Martín Fraga Mancini, asesor del ex senador Remo Costanzo.
En una declaración que duró 40 minutos, Colombo negó que alguna vez Fraga Mancini le haya pedido el teléfono de Pontaquarto «para blanquear la situación».
Como también contradecía la declaración de Pontaquarto, el juez resolvió un careo. Siempre dispuesto, Pontaquarto se prestó a la diligencia y apenas se sensibilizó cuando su «amigo» rompió en llanto. Aun así, Colombo «relativizó» los dichos del «arrepentido». Sólo aceptó reconocer que Fraga Mancini lo llamó pero en relación con su labor como prosecretario del Senado, cargo del que fue cesanteado meses atrás por el escándalo en la imprenta del Congreso.

Dejá tu comentario