7 de junio 2001 - 00:00

Citación a Menem paralizó hasta nuevo aviso sesiones del Congreso

Carlos Menem fue mencionado ayer como la causa principal para que la Cámara de Diputados no tuviera su sesión semanal. La turbulencia que se vivía en el PJ hizo que los diputados opositores tuvieran la mente en cualquier cosa menos en bajar al recinto. En realidad, los diputados, con Menem o sin Menem, no podrían haber sesionado ya que no existen hoy temas listos para ser tratados en el recinto. De todas formas, se hizo la concentración peronista en las oficinas de Humberto Roggero a la espera de noticias sobre el futuro judicial de Menem.

La reunión de bloque semanal del PJ estaba prevista para el martes pasado pero finalmente se desarrolló ayer con sólo 40 presentes. Los temas a tratar esta vez, en general se debaten las leyes a sancionar en el recinto, se concentraron en la citación de Menem a prestar declaración, la detención de Martín Balza y los rumores de un adelantamiento de la indagatoria de Menem y su posible prisión preventiva.

• Subloques

Una rato antes del encuentro de la bancada se reunieron por separado los subloques, manteniendo por supuesto cada uno su estilo: los menemistas lo hicieron en el Hotel Alvear, el bloque independiente en el edificio anexo de Diputados y los duhaldistasruckaufistas en el Banco Provincia. De toda esa maratón a la reunión de bloque sólo llegaron 40 almas que vieron a un Miguel Pichetto desanimado y luego a Roggero llegando tarde.

Lo central comenzó después en las oficinas del presidente de bloque. Hasta allí llegaban por oleadas los menemistas pidiendo solidaridad con la situación de Menem. Mientras, el televisor gigante del despacho de Roggero transmitía las versiones del adelantamiento para ayer a la tarde, luego desmentidas, para la declaración de Menem ante el juez Jorge Urso o las peleas en la puerta del Hotel Presidente o las continuas declaraciones a la prensa de la archimenemista Marta Alarcia.

Pasaban las horas y los pedidos de un pronunciamiento del bloque a favor del ex presidente no cuajaban. En realidad las oficinas de Roggero habían sido copadas por diputados de todos los subloques que se habían concentrado a la espera de noticias. «Es el presidente del Consejo Nacional Justicialista y esto nos afecta a todos», decían ampulosamente los opositores internos de Menem como buscando un justificativo para estar preocupados.

Sus seguidores estaban representados por lo que hoy en el Congreso se conoce como «el menemismo sensato», es decir los menos fervorosos y que en muchos casos simpatizan con el subloque federal, por ejemplo, Manuel Baladrón, Guillermo de Sanctis, Ricardo Quintela o Alejandra Oviedo.

Los «talibanes», es decir el núcleo crítico del menemismo, llamaban continuamente por teléfono desde el Hotel Presidente, o visitaban las oficinas cada tanto, como lo hizo Alarcia en varias ocasiones.

Uno de esos casos fue el de
Lelia Chaya, que en entró al despacho y le dijo a Roggero: «Romero ordena solidaridad». Se refería a Juan Carlos, su jefe y gobernador salteño.

«¿Ahora nos piden solidaridad? Por qué no se acuerdan cuando Corach decía que Fernando de la Rúa era mejor candidato que Duhalde»,
le tiró el bonaerense Dámaso Larraburu.

Precisamente una de las razones por las que el bloque PJ no pudo acordar un pronunciamiento de apoyo a
Menem fueron las declaraciones de Alarcia culpando a Ruckauf de estar detrás de las desventuras de Menem.

Un episodio aparte se vivió en la reunión de bloque con
Cristina Fernández de Kirchner, la única legisladora que no parecía entristecida por la situación. La legisladora quiso entrar al bloque pero su comprovinciano Nicolás Fernández la convenció de que no era el mejor día para hacerlo. Su natural oposición al menemismo hubiera desatado una batalla campal.

Miguel Angel Toma
tuvo también lo suyo: no bien llegó a la oficina de Roggero un grupo se le tiró encima pidiéndole datos, en la creencia de una cercanía personal con Urso. «Yo no sé nada, se los juro, me informo por los diarios», se defendía.

Hacia la tarde nadie dudaba en el bloque PJ que
Menem estaba a punto de ir preso. Los senadores del PJ al mismo tiempo presionaban por teléfono para movilizarse al Hotel Presidente, tampoco con mucho éxito.

Después los presentes entraron en una larga discusión sobre la estrategia mediática del menemismo y criticaron el haber creído en algún momento que la presencia de
Jorge Asís y Eduardo Menem en los medios podía alcanzar para contrarrestar los ataques al ex presidente. Cuando el televisor les comunicó que Urso denegaba una postergación de la declaración y confirmaba la citación para hoy a las 10, los diputados comenzaron a desconcentrarse.

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