30 de julio 2001 - 00:00

"Clarín" y sus 4 frentes judiciales contra Menem

En el tema de la insólita «asociación ilícita», con que se dispuso su detención, es muy probable que el ex presidente Carlos Menem termine en libertad. Pero es difícil que se escape de los estrados judiciales mientras «Clarín» sea, en realidad, quien lo está persiguiendo y juzgando y si, además, ese monopolio posee «servilleta propia de jueces», como alguna vez se le atribuyó al ministro del Interior del anterior gobierno, Carlos Corach.

Hasta el siempre cauteloso Fernando de la Rúa aunque tardíamente, cuando ya se pronunciaron todos los tratadistas y políticos, incluido Raúl Alfonsín, terminó por pronunciarse en un programa televisivo de Mirtha Legrand contra la «asociación ilícita», tal como inventaron su aplicación el juez Jorge Urso y el fiscal Carlos Stornelli.

• Nueva estrategia

No se sabe frente a tantos pronunciamientos de antijuridicidad cómo se pronunciará la Sala II de los jueces Irurzun, Cattani y Luraschi ahora en agosto pero es indudable que hay una nueva estrategia de la defensa de Menem, vía los «dos oscares» (abogados Roger y Salvi). También estos solicitaron la excarcelación y tienen con habilidad la alternativa de ganar tiempo y pasar en forma directa el caso a la Corte Suprema de Justicia sin pasar, por ejemplo, por la instancia de la Cámara de Casación.

Pero «Clarín» tiene una deuda de 3.000 millones de dólares con casi 400 millones impagos de previsionales. Y esa deuda crece constantemente en un país tan recesivo con altísimos intereses bancarios.

Previendo que la jugada a que incitó al dúo jurídico Urso-Stornelli se derrumbe frente a tantos pronunciamientos prestigiosos «Clarín» tiene elaboradas otras 3 variantes, totaliza así 4, para operar sobre Carlos Menem. Una es vía el abogado para denuncias Ricardo Monner Sanz, el mismo que denunció la causa de las armas que derivó en la hoy casi derrumbada «asociación ilícita». Pero Urso y Stornelli -que también prevén su desprestigio-operan sobre otra denuncia de Monner Sanz, por «enriquecimiento ilícito» actuado judicialmente por tercera vez contra Menem desde que iniciara esas investigaciones en seguidilla el último gobierno militar del Proceso.

No les será fácil a Stornelli y Urso salvarse por este lado. Se dice, por ejemplo, que las cuentas de Zulemita Menem contablemente están impecables.

El juez en lo Penal Económico Julio Speroni no está en ninguna «servilleta de 'Clarín'». Es un hombre conocido por su mal carácter que alardea de que hace 4 años que puede jubilarse como juez y no lo hace. Desde ya que no se ha pronunciado sobre las mamarrachadas que hicieron Urso y Stornelli, pero quienes lo conocen aseguran que siente algún rencor hacia ellos por haber dispuesto antes la detención de Menem. O sea que en causa similar pero aparte -investiga Speroni no venta de armas a Croacia, como Urso, sino contrabando de pólvora- ha citado a declarar a Menem y podría provocar otra sorpresa. Un juez a punto de retirarse es muy probable que también sienta la enfermedad del «broncismo» que le ataca a magistrados de lograr algún busto de bronce en el futuro.

El problema no es tanto de estos recelos entre los jueces sino que la cámara penal económica para apelar decisiones de Speroni es la Sala B de los jueces Gravicker, Hornos y Pissatelli y esta sala opera totalmente con «Clarín».

Cuando la Comisión de Defensa de la Competencia aceptó una denuncia por el delito de «exclusividad» de Clarín (hace más costoso avisar en sus páginas y castiga al comercio o empresa que publique en otros diarios competidores, violando totalmente la libre concurrencia al mercado en competencia) esos jueces lo anularon. La denuncia la había presentado
Ambito Financiero con pruebas irrefutables. Tanto que de los 5 expertos de la Comisión de la Secretaría de Industria y Comercio 4 votaron por la sanción a «Clarín» y uno en contra.

• Columnista

No obstante esa contundencia la Sala B, donde llegó el caso en apelación por «Clarín», comenzó por excluir a Ambito Financiero, el denunciante, como querellante -hoy una nueva ley impide totalmente ese juego- y derogó luego, escuchando sólo a «Clarín», el muy bien fundado dictamen de la Comisión original.

Poco después Gravicker comenzó a aparecer como columnista destacado en las páginas del diario monopólico. Cada participación de algún miembro de esa cámara Sala B en un foro era destacado por el mismo diario.

En esa sala deberá ir cualquier apelación a lo que dispusiera el juez Speroni, que ya ordenó la detención del ex ministro Erman González por esa causa. O sea que en las manos de «Clarín» sigue estando el juzgamiento de Menem.

• Explosión

Pero juega una cuarta posibilidad, de nuevo vía Stornelli-Urso. «Clarín» quiere que se involucre a Carlos Menem en la explosión de la fábrica de municiones de Río Tercero donde hubo 7 muertos. Lo que se maquina aquí, aunque suena totalmente esotérico, es que en lugar de accidente pudo ser atentado para borrar pruebas de la venta de armas que derivaron a Croacia y Ecuador.

El diario de Magnetto y Noble está decidido a impedir cualquier posibilidad de acceso de Menem al poder en el año 2003. Con solo que un gobierno le exigiera el pago del atraso previsional podría provocar la quiebra del grupo «Clarín». Por tanto el riesgo es mucho y la deuda de esa empresa altísima, tanto que si algún gobierno aceptara «licuársela», los u$s 3.000 millones representan más que el total de lo que piensa ahorrar en el país el gobierno, con tantos sacrificios, por el actual ajuste hacia el «déficit cero».

Como saben esto, los defensores de Carlos Menem han comenzado a exigir la unificación de las causas -o sea armas y pólvora-. Obviamente se resisten los jueces. Urso jamás citó a declarar al ministro Domingo Cavallo por temor a que lo recuse, como hizo antes, y lo aparte de la causa. Obvió esta citación pese a que el periodista denunciante original, Santoro, del monopolio «Clarín» indagó y declaró en estos días (a la revista «Veintitrés») que «Cavallo sabía todo», sobre la venta de armas.

Pero para Urso y Stornelli haber justificado la detención de Menem por una casi grotesca figura de «asociación ilícita» de un presidente de la Nación y sus ministros y, por falta de pruebas sólidas, haber deducido que el ex mandatario era «un jefe desde las sombras». Es un baldón profesional por la debilidad jurídica de todo un andamiaje montado.

Pero allí está «Clarín» para seguir moviendo la justicia argentina según sus designios y, fundamentalmente, según sus intereses privados.

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