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Complica el país a Tabaré al pedir juez extradición
La pretensión judicial puede acarrearle problemas al presidente Tabaré Vázquez, ya que en ese país existe y se aplica la denominada Ley de Caducidad 15.848, por la que se clausuró el juzgamiento de militares y policías por crímenes cometidos durante la dictadura. Precisamente, esa norma sirvió para rechazar en dos ocasiones un exhorto argentino sobre el caso.
De todos modos, Tabaré Vázquez explicó que su gobierno trabaja en una ley para declarar desaparecidos en situación forzosa a los ciudadanos que fueron detenidos y que, hasta el momento, no han aparecido en el Uruguay. Precisamente, la norma que está en poder de los senadores oficialistas tipifica el crimen de desaparición forzada de personas como un «delito de lesa humanidad de carácter imprescriptible».
En el exhorto que Oyarbide volvió a enviar a Uruguay se reclama conocer, en primer término, si los militares acusados aún están con vida y si los nombres que figuran en la causa judicial que se tramita en su juzgado son verdaderos. En caso de que se responda afirmativamente a ese pedido, el magistrado quedará en condiciones de pedir la detención y extradición de los acusados. Una réplica de lo que el magistrado Baltasar Garzón quiso hacer, desde España, con militares argentinos y no tuvo éxito por impedimentos de las autoridades locales.
Los militares sospechados son el mayor José Nino Gavazzo, el teniente coronel JuanAntonio Rodríguez Buratti, el capitán José Arab, el coronel Jorge Silveira, el capitán de la policía Ricardo José Medina Blanco, Gilberto Vázquez, Ernesto Rama Pereyra, Manuel Cordero y León Tabaré Pérez.
La nuera de Gelman fue secuestrada en agosto de 1976, por militares argentinos junto con su esposo, Marcelo Gelman, cuando tenía 19 años y estaba embarazada. Luego de permanecer detenida en el centro clandestino Automotores Orletti, fue trasladada por militares uruguayos a Montevideo y en octubre de ese año dio a luz a una niña, que fue entregada a la familia del fallecido jefe de Policía uruguayo Angel Tauriño. Mientras el cadáver de Marcelo fue hallado, el de María Claudia nunca apareció; se sospecha que está enterrado en un cuartel del ejército, aunque no prosperaron varias excavaciones ordenadas por el propio Vázquez.


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