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Contrasta colapso de fuero comercial con juzgados laborales sin actividad
•Burocracia
El presidente de la Cámara de Comercio de Capital, Carlos María Rotman, en diálogo con Ambito Financiero, graficó la actual situación bajo su órbita: «La composición de empleados y juzgados del fuero no cambió en treinta años, mientras hubo un crecimiento exponencial de la cantidad de causas y de la complejidad de los concursos y quiebras que se atienden». El juez sostiene que «si bien la ley de concursos (quiebras) constituye un tema de gran trascendencia, como se estuvo debatiendo, no debemos olvidarnos de que son los tribunales comerciales de Capital los encargados de la aplicación. Si el fuero está colapsado, resulta difícil la concreción de los fines que procure la ley».
La norma enviada por el Ejecutivo cuando Jorge Vanossi estaba a cargo de Justicia, estipula que los jueces laborales que se trasladen de fuero atiendan los juicios ejecutivos que representan 75% del volumen de expedientes comerciales. Estos son los trámites promovidos para el reclamo de pagarés, cheques y letras de cambio, deudas en cuentas corrientes bancarias, saldos de tarjeta de crédito, que en general presentan menor complejidad y sentencias «de fórmula» en comparación con causas como la quiebra del Banco Mayo o los megaconcursos de acreedores de ATC, Aerolíneas Argentinas, Supercanal, Correo Argentino o el Grupo Soldati.
•Demora
La situación actual de la Justicia comercial genera inquietud en cuanto a la seguridad jurídica para inversores. El proyecto elaborado por Vanossi apela a la consabida «duración razonable del proceso» que la Justicia nunca cumple, pero menos lo hace en las causas de comercio. Esperar años para obtener una sentencia justa espanta a cualquier inversor que planee introducirse en la de por sí complicada actividad económica argentina.
En Diputados, la iniciativa fue aprobada con modificaciones por la Comisión de Justicia, pero no todavía en la de Trabajo. Allí aparecieron trabas de parte de legisladores de extracción gremial (entre ellos, el cervecero Saúl Ubaldini), que sostienen que la medida desmembraría el fuero laboral.
María del Carmen Falbo (PJ-Buenos Aires), presidenta de la Comisión de Justicia, adelantó a este diario que «probablemente sean algunos menos los juzgados laborales que se traspasen, pero también tratamos de acordar que se le devuelva al fuero de trabajo algunas de las competencias que se le fueron quitando, en particular en favor de los jueces comerciales». Falbo considera «evidente que hay una mayoría de juzgados desproporcionada en el fuero laboral. Son 80 juzgados que fueron creados en otro momento, y que son excesivos para las causas que hay hoy en día, frente a los 26 tribunales comerciales».
El crecimiento de causas por concursos y quiebras acompañó la crisis económica, mientras que la menor cantidad de conflictos de trabajo está relacionada con la ley de accidentes laborales y la alta tasa de desocupación.
En el año 2000, la carga en la Justicia laboral fue de 257 nuevas causas por juez por año, menos de una causa por día para cada uno de los 80 juzgados. En la Cámara Comercial, en cambio, el mismo año se abrieron 160.229 expedientes, 6.162 por cada uno de los 26 juzgados.
•Antecedentes
El abogado Julio Rivera, quien dirige un estudio que tramita causas de comercio, sostiene que «no se advierte que el proyecto perjudique al fuero laboral, porque el número de causas que se inicia diariamente puede ser atendido por los restantes juzgados». Rivera cita casos piloto exitosos de juzgados que se dedicaron sólo a atender concursos y quiebras en Mendoza, Córdoba y San Juan, «por la especialización adquirida por funcionarios y empleados», agrega el letrado.
En voz baja, jueces y abogados admiten que hay resistencias entre los magistrados laborales que podrían pasar a atender causas de menor complejidad. «Es como volver a empezar», le dijo a este diario uno de los magistrados. «Son jueces de la Nación que prestarán un servicio importante a la comunidad y ampliarán su visión del derecho», aduce Rivera.

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