Hilda Kogan, integrante de la Suprema Corte bonaerense, avanzó en las últimas horas varios casilleros en la carrera para ocupar la vacante en el tribunal supremo, tras el alejamiento de Guillermo López.
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El nombre de Kogan entró en vertiginoso ascenso, ante la negativa de que la penalista Carmen Argibay, hoy en la Corte Internacional de La Haya, acepte el ofrecimiento para integrar la Corte.
El ingreso de Kogan tiene tres condimentos importantes: el gobierno saldaría una vieja deuda con el radicalismo, incorporaría una mujer al tribunal y tendría un aliado más a su política.
Fue Eduardo Duhalde quien le acercó a Kirchner el nombre de Kogan, cuando ya era visible el alejamiento de Moliné O' Connor y el Congreso se aprestaba a arremeter contra Guillermo López y Adolfo Vázquez.
En un encuentro (compartido por muy pocas personas y en el que no estaba Gustavo Béliz), Duhalde instruyó al patagónico sobre la conveniencia de otorgarle al radicalismo la cuota de poder necesaria dentro de la estructura del Poder Judicial. En realidad, el bonaerense repitió la amarga queja que le hizo Federico Storani, convertido en una suerte de padrino político de Kogan.
El fundador de la Coordinadora acusó a Duhalde de sufrir amnesia porque el peronismo se había comprometido a entregar al radicalismo la primera vacante que se produjera en el supremo tribunal. La UCR se había quedado sin representación después del portazo que por «cansancio moral» dio el ex ministro de la Corte Gustavo Bossert.
• Afrenta
Se fue Julio Nazareno, y cuando la UCR creía que volvería a ser protagonista de la política judicial, se sintió traicionada por la decisión de Kirchner de llevar a Eugenio Zaffaroni a la Corte. Por eso, Raúl Baglini se encargó de recordar la afrenta y de poner en aprietos al jurista en su paso por el Senado. Estaba decidido a impedir que el gobierno saliera ileso y triunfal en su primera postulación. Kirchner tomó debida nota y ahora espera no repetir el error.
Como en el proceso de Zaffaroni, una vez que el gobierno anuncie el nombre de la nueva postulante, sus antecedentes serán publicados en la página Web del Ministerio de Justicia. Este, a su vez, recibirá cualquier planteo, impugnación o expresión de apoyo que se le quiera formular, antes de que el Presidente decida enviar o no su pliego al Senado para obtener acuerdo.
Cumplido este paso, el Senado también abrirá un período de impugnaciones y discusión en audiencia pública de las competencias del postulante antes de debatir su aprobación en el recinto.
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