11 de enero 2001 - 00:00

Desata polémica el caso de un madre que pide interrumpir su embarazo

La Corte Suprema de Justicia definirá hoy el complejo caso que le fue sometido de urgencia en plena feria judicial, como adelantó ayer este diario: el de una mujer que gestó un feto con masa encefálica insuficiente y riesgo casi total de muerte una vez que abandone el útero. Los magistrados fueron llegando ayer a Buenos Aires desde sus lugares de descanso e inclusive dos de ellos, Julio Nazareno y Antonio Boggiano, redactaron sus votos. Adolfo Vázquez, en cambio, no encontró manera de llegar al país desde el exterior y Carlos Fayt lo hará recién hoy. El desenlace del dilema, tan inquietante, era brumoso anoche. ¿Admitirán los jueces, como ya lo hicieron los de la Capital, que se induzca el parto y, en consecuencia, se produzca la muerte del bebé tal como pretende su madre, en el intento por evitar mayores mortificaciones emocionales? ¿O se abrazarán al Código Penal en su letra más cruda, es decir, la de la prohibición del aborto y la preservación de la vida? Nadie se animaba ayer a dar un pronóstico seguro. En cambio sí, casi todo el mundo, emitió una opinión sobre la encrucijada, que es médica, moral, jurídica, religiosa y filosófica. Involucra el interrogante acerca de qué es un ser humano hasta consecuencias prácticas sobre otros 25 casos que se presentaron en el país con características similares al que hoy se discute.

La Corte Suprema de Justicia tratará hoy uno de los casos más difíciles de su historia institucional. Deberá definir si autoriza la interrupción del embarazo de una mujer luego de que los médicos comprobaran que el feto que lleva en el vientre padece de una enfermedad llamada anencefalia y que no tiene posibilidades de sobrevivir.

Los nueve miembros de la Corte fueron convocados para resolver este caso, como lo adelantó ayer
Ambito Financiero, pese a que enero es mes de feria. La reunión será a las 9 de la mañana y estarán presentes todos los ministros a excepción de Adolfo Vázquez, quien se encuentra fuera del país. Según señalaron en la oficina de prensa del Alto Tribunal, para lograr el acuerdo se habilitó el receso de verano y para tal fin debieron interrumpir sus vacaciones varios de los ministros.

El dramático caso, que tiene aristas filosóficas, morales y religiosas, llegó a la Corte Suprema de Justicia luego de que el Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad autorizara a los médicos de la maternidad Sardá a interrumpir el parto. Pero, el fallo fue apelado por el asesor general de Incapaces de la Ciudad de Buenos Aires, que presentó un recurso extraordinario para que sea la Corte Suprema quien defina sobre la cuestión.

Se trata de un dilema sobrecogedor. Dentro del vientre, el feto cumple todas las funciones, se desplaza, come, respira, le funciona el corazón y mueve sus miembros. Está vivo. Pero, ¿es humano o recién lo es cuando nace?

Dilema

La pregunta que ayer se planteaban muchos expertos en ética, juristas, médicos y el común de la gente era: ¿deben los médicos interrumpir el embarazo, lo que significa sacrificarlo? Los padres ya han tomado una decisión: interrumpir el embarazo e inducir el parto.

El trámite del expediente se inició cuando la mujer embarazada -de la cual se reservó la identidad-se dirigió a la maternidad Sardá, a los pocos meses de haberse iniciado la gestación, donde le diagnosticaron que el bebé que llevaba en su vientre padecía de una afección -de origen congénito-que impide el desarrollo de masa encefálica y de calota craneana.

En ese momento, la mujer solicitó la interrupción de su embarazo, pero en la maternidad Sardá le indicaron que debía conseguir antes una autorización judicial, razón por la cual, con el asesoramiento de la abogada
Perla Prighoshin, interpuso una acción de amparo solicitando la inducción del parto.

Tanto en primera como en segunda instancia la Justicia porteña rechazó el recurso que finalmente fue avalado por el Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad
, que luego de analizar el dictamen del Comité de Bioética de la maternidad concluyó que era posible interrumpir el embarazo ya que el niño «tiene viabilidad nula en la vida extrauterina», lo que significa que seguramente morirá a las pocas horas de nacer. Los médicos no dudaron en afirmar que el bebé no tenía ninguna posibilidad de sobrevivir y explicaron que podría morir en el vientre o a las pocas horas de nacer. Estiman como máximo 12 horas de vida.

El Tribunal entendió que se trataba de un grado de gestación avanzada que hacía posible el nacimiento del bebé y que los médicos debían inducir el parto por medios comunes, ya sea por cesárea o goteo.

La acción de amparo quedó sin efecto cuando el mismo Tribunal Superior de Justicia hizo lugar a la apelación del asesor de Incapaces,
Roberto Cabiche, quien consideró que la sentencia «lesiona el derecho a la vida de la persona por nacer», ya que -según sostuvo-«de adelantarse el parto, se aceleraría la muerte» de su representado.

Fue entonces cuando la abogada
Prighoshin solicitó la habilitación de feria judicial para que el caso, que ya lleva casi dos meses en estudio, no se dilatara más ya que su clienta tiene como fecha presunta de parto el 10 de marzo.

Discusión

Para algunos médicos, interrumpir el parto sería como dejar de asistir a un paciente con enfermedad terminal, lo cual sería legal en Estados Unidos o en Holanda, pero en la Argentina la cuestión no es así. En la Argentina, la ley exige proteger a la criatura desde el momento de la concepción hasta los 18 años. Por lo tanto, la conclusión que se plantea es que si se autoriza a los médicos a realizar esta interrupción del embarazo se estaría matando al bebé, se violenta una norma constitucional y el esencial derecho a la vida, además de tratarse de un aborto encubierto penalizado por la ley.

¿Cuál es la decisión correcta? parecería ser el nudo gordiano de un tema que enreda en la polémica a filósofos, religiosos, y moralistas.
Por eso, algunos de ellos se inclinan por escuchar a los padres, que son -según su entender-los que sufrirán y vivirán las consecuencias. Los que definirán entre la vida y la muerte.

Para el profesor de filosofía Francisco Olivieri, el criterio de interrumpir o continuar el embarazo es «una cuestión de responsabilidad y libertad personal». Para Olivieri «se trata de definir en qué momento hay un comienzo de la vida o no». Una decisión que escapa a lo que puedan decir las leyes o los jueces. A su entender, la vida no existe antes, sino que comienza cuando se produce el nacimiento. «Es decir que -a mi juicio-, no se estaría matando a nadie.»

Desde el punto de vista científico, el embrión no es un individuo humano hasta que no se inicia la formación del sistema nervioso central (la 3ª semana de gestación) e incluso hasta el comienzo del tubo neutral (36 días posfecundación) cuando aparece la reacción al dolor. Y se cree que el feto debería incorporarse a la sociedad humana sólo después de los 36 días de la fecundación. Se sostiene que antes de ese tiempo el feto debería considerarse descerebrado y sólo con vida biológica o vegetativa.

Para el doctor
Juan Antonio Mazzei, ex director del Hospital de Clínicas, el caso debe ser tratado desde el punto de vista jurisprudencial y debe comprender cuestiones esenciales como las que dicen los tribunales de bioética y cuestiones que tienen que ver con las creencias.

Mazzei sostiene:
«Se debe privilegiar a la madre», y que si el embarazo no ocasiona ningún riesgo debe seguir «porque no se sabe cuál será el déficit neurológico». También considera que debe tenerse en cuenta el grado de la enfermedad del feto, el riesgo psicológico de la madre y las consecuencias que va a tener para ella el embarazo.

«Una cuestión es que muera solo y otra que la madre sienta que lo mató, lo cual puede generar consecuencias psicológicas muy importantes, además del duelo que significa la muerte de un hijo»
, agrega.

Para el ex director del Hospital de Clínicas, si no se tomaran en cuentas estas cuestiones «se estría haciendo una eutanasia y se estaría matando, porque el chico está enfermo».

Precedente

Para los juristas, la Corte Suprema tiene en sus manos un caso que puede sentar un fuerte precedente de enorme repercusión en la vida familiar, que marcaría un hito en la juridicidad argentina porque hay 25 casos con situaciones parecidas. Sostienen, además, que del dictamen que emitan los ministros dependerá si se abre el camino para la discusión sobre la legalización del aborto, la eutanasia en la Argentina y el derecho de los padres a decidir cuándo y en qué condiciones sus hijos deben nacer.

«Será una decisión tremenda para los miembros de la Corte, y es casi seguro que la mitad de la población estará de acuerdo y la otra mitad la desaprobará», le comentó a
Ambito Financiero un viejo abogado que suele caminar los pasillos de la Corte Suprema. «Será algo así -aunque obviamente salvando las diferencias-como el caso de las siamesas en Londres, donde el Tribunal británico decidió separar a las dos hermanas para salvar a una de ellas. Fue un caso único en su tipo de la historia judicial británica», añadió.

Algunos enfatizan que si la Corte admite el pedido de esta madre de Ingeniero Budge, estaría produciendo un fallo que cambiaría por completo la actual legislación y en cierta forma, convalidaría la legalización del aborto.

Sin embargo, otros letrados hicieron referencia al artículo 86 inciso 1 del Código Penal, que establece:
«El aborto practicado por un médico con consentimiento de la mujer en cinta no es punible, si se ha hecho con el fin de evitar el peligro para la vida o salud de la madre y si este peligro no puede ser evitado por otros medios».

Otros, en cambio, recordaron que la Corte ha dicho en reiteradas veces, sobre la base de la jurisprudencia de Estados Unidos:
«Cuando entre dos intereses media un conflicto insalvable, no merece tacha constitucional el sacrificio del menos valioso, siempre que sea forzoso optar por la solución de uno entre dos valores jurídicos contrapuestos, la elección hecha en favor del que posee más jerarquía de ningún modo puede ser considerada irrazonable». Y se preguntaban: «¿En este caso, cuál es el valor de mayor esencia? La repuesta la tendrán, o por lo menos la empezarán a definir hoy, los integrantes de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

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