23 de mayo 2001 - 00:00

Empezó el show de las cajas: insólitas medidas

Hay perros que las huelen por atentados. Comenzaron a trascender los contenidos. Figuran desde Molinos a Banco Nación. Jorge de la Rúa ya conoce los nombres. Enrejan ventanas y puertas de Comisión. No distinguen lavado de giros normales. Dicen que en 90 días habría preinforme. Trabajarán desde hoy AFIP y el Central.

La comisión especial de Diputados que investiga los supuestos casos de lavado de dinero en la conexión entre bancos argentinos, de Bahamas y Nueva York, comenzó ayer a abrir las famosas cajas que llegaron desde el subcomité de investigaciones del Senado de Washington. Ayer los legisladores comenzaron a revisar la documentación, en especial, el índice que se entregó con cada caja, y comprobaron lo que se presumía desde un comienzo: la tarea será ardua ya que en los resúmenes de cuenta que fueron entregados por el Citibank por giros realizados al exterior figurarían exportadores que normalmente deben realizar giros de fondos al exterior, como Molinos, la primera empresa alimenticia argentina, bancos oficiales y extranjeros que trabajan recibiendo y enviando giros, como el Nación, privados como el Banco Macro, hasta una empresa de nombre Pacific, que algunos adjudican a uno de los hijos de Augusto Pinochet o nombres de empresas uruguayas. Diferenciar qué operaciones fueron realizadas por particulares y cuáles por empresas en forma absolutamente normal y por la propia actividad de cada uno y qué operaciones pueden ser imputadas a maniobras de lavado de dinero va a ser complicado. «La información es muy técnica, pero los nombres son muy importantes; hay nombres de empresas, hay nombres de bancos y hay nombres de personas físicas», dijo al finalizar Elisa Carrió. «En muy poco tiempo, la comisión tendrá resultados muy importantes. A lo mejor, antes de 90 días puede haber un preinforme», agregó.

Mañana continuará la apertura de las famosas cajas y el análisis de los documentos, en especial, los que registran las operaciones de giros de fondos entre Buenos Aires, American Exchange de Punta de Este, Bahamas y Nueva York. Los investigadores piensan encontrar allí nombres de famosos de la farándula y políticos. Mientras tanto, hoy, técnicos del Central y la AFIP comenzarán a trabajar en la documentación para «aislar» unos ochenta casos que Carrió estima deberán ser analizados por evasión impositiva. Para eso ya se habilitó una oficina especial en el seno de la comisión. Ayer, mientras se reunían los diputados, se terminaba de poner rejas en las puertas y ventanas de la comisión y unas extrañas fajas de seguridad en las cajas de luz de las escaleras del edificio, una precaución que nadie entendió.

La expectativa por el contenido de esas cajas (la apertura continuará hoy) quedó opacada en el principio de la reunión por un equívoco inexplicable, que pareció una broma. Fue cuando los legisladores ya estaban encerrados en el pequeño salón del edificio de Riobamba 71: «Señora presidenta, llegaron los perros», anunció el encargado de seguridad con cara de pánico. «¿De qué perros me habla? ¿Para qué hacen falta perros?», retrucó Elisa Carrió. «Son de la Policía, vienen a inspeccionar», contestó el empleado.

«¡¿Para qué perros?!», reaccionó Cristina Fernández de Kirchner. «Son para oler las cajas», le dijeron. «¡Qué se creen, acá no hay droga!», gritó la santacruceña, ya rompiendo en carcajada. «No, es para detectar si hay explosivos», explicó el peronista Carlos Soria, mientras los ladridos de los impacientes canes se escuchaban desde el pasillo. Por lo bajo, Daniel Scioli acotaba: «Los debe haber mandado Moneta». Colorada por la bronca y las risas incontenibles de los presentes, Carrió hacía muecas para disimular que se contagiaba la risa y reprochó: «Acá no hay explosivos, ni droga. Son sólo papeles», y le gritó a un policía: «Saquen los perros de acá», cuando se dio cuenta de que uno de los labradores negros que la Policía también usa para revisar el recinto de sesiones estaba levantando la pata contra uno de los escritorios de la entrada.

Recién en ese momento comenzó la tarea de apertura de las cajas. Toda la operación fue supervisada por técnicos del Banco Central especialistas en giros internacionales y control de lavado de dinero. Así analizaron los resúmenes de cuenta que fueron descriptos por algunos de los presentes como «un resumen normal de cualquier banco con debe, haber, el concepto y la fecha del giro».

En medio de la reunión y mientras se analizaba documentación, Soria volvió con otro planteo: «Los nombres que salieron a publicidad y están circulando, ¿de dónde aparecieron? Yo no me hago responsable de esto porque hay copias por todos lados», dijo. Carrió, enojada, le retrucó: «Hay sólo dos copias: una la tiene el juez Galeano y la otra es ésta». La intervención motivó que un poco más tarde la radical Margarita Stolbizer, integrante de la comisión, desmintiera la acusación: relató cómo se habían entregado las cajas por el FBI a Jorge de la Rúa, la apertura y fotocopiado del set que se entregó a la Justicia y aseguró: «La denuncia efectuada por Soria no tiene fundamentos, sino que demuestra una intencionalidad de provocar la desconfianza en el accionar de la comisión».

Junto con la apertura, los diputados analizaron otros temas. Por ejemplo, se intentó poner un límite, por ahora, a los pedidos de temas extra que se quieren agregar a la investigación como los procesos de privatización o la vida y obra del empresario Alfredo Yabrán.

Para el final quedó un último cruce cuando se analizaba el cuidado que debían tener los legisladores con el manejo de una información que puede terminar acusando de lavadores de dinero a empresas y personas inocentes que trabajaron con el exterior: «No se puede avanzar hasta que no se pruebe un delito», le dijo Scioli a Carrió. «Lo que importa es la acción política de investigar», le habría retrucado la chaqueña.

Dejá tu comentario