5 de septiembre 2006 - 00:00

En busca de Beatriz Argañaraz, hallaron cadáver de un hombre

La policía tucumana halló hoy el cadáver de un hombre durante un rastrillaje en un paraje ubicado a 13 kilómetros de la capital provincial tras una denuncia telefónica que alertó sobre la existencia de un cuerpo en estado de descomposición, lo que generó alarma ante la posibilidad de que perteneciera a la maestra desaparecida Beatriz Argañaraz.

Debido a su avanzado estado de descomposición, el cadaver aun no pudo ser identificado, aunque vecinos del lugar aseguran que se trataría de una persona conocido por el seudónimo de "Huevo".

Según las primeras pericias, la víctima se habría caído debido a su estado de ebriedad y el deceso se habría producido hace varios días.

Fuentes vinculadas a la pesquisa informaron a Télam que el operativo comenzó esta mañana, cuando cerca de 150 efectivos, al mando del propio jefe de la policía provincial, Hugo Sánchez, se dirigieron al paraje conocido como Ovanta, próximo a San Pablo.

"Anoche, la línea 107 de emergencias de la policía recibió un llamado de teléfono, según el cual un hombre daba cuenta que, mientras recogía leña, había visto una persona sin vida", explicó Sánchez, al dar a conocer los motivos del operativo.

"Después de haber recibido la llamada, comenzamos la búsqueda pero el horario nos impedía la visión, por ello decidimos empezar hoy y movilizamos a 150 hombres que buscarán en grupos de a 10 o 15", agregó el jefe policial.

Sánchez agregó que en otros puntos de la provincia también existen grupos de uniformados que trabajan en la búsqueda de pistas vinculadas a la desaparición de Argañaraz, ocurrida hace más de un mes.

Por la desaparición de Argañaráz se encuentran procesadas con prisión preventiva dos ex religiosas, Susana Acosta y Nélida Fernández, a quienes se les adjudica la privación ilegítima de la libertad de la maestra.

La pista en la que trabaja con firmeza la fiscal del caso, Adriana Giannoni, es que la desaparición de la maestra está vinculada con celos laborales con Acosta, con quien trabajaba en el colegio Padre Roque Correa.

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