Después de la feria de enero, el Consejo de la Magistratura se convertirá en un interesante coto de poder en la estructura judicial. La «nueva Corte» de Enrique Petracchi analiza por estas horas desistir de arrogarse la facultad de sancionar a los jueces inferiores. Y éste no es un dato menor. Ha sido el motivo de las permanentes colisiones que el Tribunal ha mantenido con la Magistratura desde que ese cuerpo colegiado se gestó al amparo de la reforma constitucional de 1994.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Pero, además, habrá un recambio político en el Consejo que modificará las relacionescon el Alto Tribunal. Veamos algunas de las cuestiones.
• El caso Magariños y Dragonetti marcó un punto de inflexión en el criterio que los cortesanos mantenían sus facultades de sancionar a los jueces. Ambos casos sirvieron como fundamentos para sostener los juicios políticos y los alejamientos del ex presidente de la Corte Julio Nazareno, Eduardo Moliné O'Connor, el renunciado Guillermo López y ahora Adolfo Vázquez. Los supremos han observado que éste es un mal antecedente y que de continuar en ese camino pueden quedar expuestos a decisiones arbitrarias de los legisladores. Por eso están dispuestos a reconocer que las medidas disciplinarias son una facultad única de la Magistratura. Sólo actuarían cuando las sanciones recurridas caigan en el Alto Tribunal. El criterio de Petracchi sigue ese sentido. Por lo pronto, ya hay un signo importante que demuestra que se ha cambiado el rumbo. Hace poco más de un mes, la Corte Suprema decidió pasar el cuerpo de auditores a la esfera del Consejo de la Magistratura. Sin esa esencial herramienta de control, es imposible que los supremos puedan realizar una investigación sobrela actuación de un juez. La Corte sólo conservaría su poder disciplinario para funcionarios y empleados.
• En este nuevo esquema de poder, tiene fuerte incidencia Juan Carlos Maqueda y Eugenio Zaffaroni. Los novicios cortesanos supieron desembarcar en la Magistratura y dejaron sus huellas. Por caso, Maqueda fue miembro del Consejo y co-redactor de los reglamentos y resoluciones en el que el Consejo reivindicaba para sí las facultades disciplinarias. Zaffaroni, en tanto, fue miembro suplente electo y siempre se ha inclinado por resaltar el funcionamiento de la Magistratura. Quien con más tenacidad lo ha criticado fue el ministro Antonio Boggiano, pero el supremo parece haber caído bajo su embrujo y desde que es presidente del Consejo de la Academia Escuela Judicial en reemplazo de Augusto Belluscio ya no se le escucha los ácidos comentarios.
• Pero además de lo estrictamente jurídico habrá algunos cambios que tienen que ver con, justamente, estructuras de poder. Es casi un hecho que la obra social de los judiciales, actualmente bajo la órbita de la Corte, pasará a depender de la Magistratura, como también la morgue, el cuerpo de peritos forenses y la biblioteca, entre varios más.
• La otra cuestión es política. Porque ya se anticipan algunas modificaciones. Cuando se produzca el recambio en el Congreso, el bloque de diputados peronistas decidirá si mantiene o le resta legitimidad a los mandatos de Jorge Yoma, Jorge Casanovas, María Leila Chaya y Miguel Pichetto. Tanto Yoma como Pichetto ya han manifestado sus deseos de continuar, pero todo dependerá de la estrategia del gobierno. Por ahora el que se queda (aunque no cobra sueldo desde febrero es Pedro Da Rocha) un hombre que fue ungido como representante del Ejecutivo en la gestión de Eduardo Duhalde.
Dejá tu comentario